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Comunicado de la ARMH de Cuenca ante la paralización de la retirada de la Cruz de los Caídos en Santa Cruz de la Zarza

Comunicado de la ARMH de Cuenca ante la paralización de la retirada de la Cruz de los Caídos en Santa Cruz de la Zarza

El alcalde de Santa Cruz de la Zarza Tomás Lorenzo Martínez está en la diana de Abogados Cristianos, que han paralizado, de momento, la retirada de la Cruz de los Caídos en el municipio para su traslado al cementerio. En primer lugar, hemos de decir que pocas personas conocemos más cuidadosas y conciliadores que Tomás, al que mostramos todo nuestro apoyo y solidaridad.

Este es un intento más de mantener en el espacio público un monumento franquista que lo había ocupado monopolísticamente desde 1940 sin referencia alguna a conciliar ni a reconciliar. ¿Nadie había notado esta exclusividad de la ocupación del espacio público desde 1979 hasta 2009? ¿Alguien echó en falta una referencia a los masacrados por la dictadura nacionalcatólica y solicitó su presencia en pos de un equilibrio en la memoria? Va a ser que no; las víctimas de la dictadura no entraron en el espacio público de Santa Cruz hasta diciembre de 2017 (previamente los aviadores soviéticos que murieron allí habían recibido justo homenaje y recuerdo en un monumento en el cementerio en 2009) tras petición de esta asociación en marzo del mismo año cuando también solicitábamos la retirada de la cruz de los caídos.

Los argumentos son siempre los mismos, no hay más que escuchar a las concejalas del PP de Santa Cruz en el pleno municipal que el pasado diciembre aprobó la retirada de la cruz en cumplimiento  de la ley 52/2007, conocida como ley de memoria histórica y a petición de la Mesa del Senado. Es remover algo que ya está quieto, abrir cicatrices, que a la gente no le gusta que le quiten lo suyo… Lo suyo que asumen inopinadamente que es lo de todos. No sabemos bien en que datos se basan para tal afirmación, quizá debe ser el “rumor público” fuente citada hasta la saciedad en los Consejos de Guerra franquistas.  Estas afirmaciones están en flagrante contradicción con las declaraciones de Ramón Muñoz Sánchez alcalde del PP de Santa Cruz de la Zarza en 2009 cuando se inauguró un monumento en el cementerio a los pilotos soviéticosun deseo de cerrar las heridas abiertas, el acto de fraternidad y de aceptación de los valores que nuestra sociedad no tiene derecho a perder«.

Y así llegamos al argumento estrella, es un monumento cristiano y su retirada atentará contra la libertad religiosa. Esta afirmación no es fruto de un extraño y generalizado caso de daltonismo simbólico, es solamente intentar lavar la cara a lo que el monumento representa que no es otra cosa que el nacional catolicismo resultado del fascismo clericalde la Iglesia católica y el Vaticano en defensa de un estado de orden, jerárquico, no democrático y corporativo o del antiguo régimen decimonónico del XIX (Ynfante, 2004). Un fascismo clerical que fue determinante y muy particular en el Estado español, por la fuerza del extremismo católico o «purismo exagerado», que buscaba mantener la relación histórica entre el estado y la iglesia.

Este hablar de cristianos tan lejano del ecumenismo como intencionadamente reduccionista, ya que es bien sabido que la dictadura perseguía a cristianos de otras confesiones. No en vano el Fuero de los Españoles afirma en 1945 lo siguiente en su artículo sexto: “La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del Estado español, gozará de la protección oficial.  No se permitirán otras ceremonias ni manifestaciones externas que las de la religión católica.” Algo que apuntala la Ley de Principios del Movimiento Nacional en 1958 en su principio segundo, el primero era la Unidad de España de la que tanto y tanto hemos de oír hoy en día en idénticos términos, “La nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, única  verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación.” Todo esto con un cambio cosmético vía decreto en 1967. Así se mantendría hasta el final de la dictadura y percolaría en una democracia que tuvo que aceptar la legalidad de una dictadura en demasiados aspectos, y se ve que así les gusta a los Abogados Cristianos y a VOX, afirmando estos últimos que la cruz es un referente de concordia y de reconciliación. ¿Reconciliación? En este contexto se ve que usan las entradas dos a cinco del Diccionario de la RAE referidas a la Religión Católica, pero claro la que hace falta es la primera entrada, acordar ánimos desunidos. No vemos que pretender prolongar la imposición de un régimen antidemocrático sea nada acordado. Al igual que el PP piensan inopinadamente que lo suyo es lo de todos.

Abogados Cristianos mienten obvia y conscientemente cuando afirman que la cruz se va a derruir, derribar o demoler. Señores Abogados Cristianos, cuidado con el VIII, no dirás falso testimonio ni mentirás. Obviamente no está a debate aquí el cristianismo esgrimido.

El último argumento con que nos regalan es el patrimonial. Si la cruz es un valor patrimonial, ¿cómo es que no han intentado que entre en el catálogo de Patrimonio? ¿Quizá es que sea patrimonio, una vez más, sólo en su apreciación? No hay que preocuparse pues los nombres se mantendrán y la cruz también, solo que en otra ubicación. Espero habrán notado PP, Abogados Cristianos Y Vox que la cruz nacionalcatólica, hoy aparentemente solo cristiana, se sustituirá por un olivo centenario, ecuménico símbolo de paz y de la tradición olivarera del municipio. Eso sí que une, concilia y reconcilia a todos ¿O no?

Poco más, en una sociedad democrática y plural hay que acostumbrarse a ver oír y aceptar cosas que a uno no le gusten, algo tan básico que algunos se ve que aún ignoran.  Y por lo demás, sí, las leyes están para cumplirlas no para obstruirlas.

Permítannos acabar con el inicio de una letrilla satírica del muy católico Francisco de Quevedo.

Pues amarga la verdad,

quiero echarla de la boca;

y si al alma su hiel toca,

esconderla es necedad.