El Obispado, ante la negativa del Ayuntamiento a quedarse con ella, pretende enajenar la propiedad en subasta pública.
Varios vecinos de Almendros se han asociado para pedir al Señor Obispo de Cuenca, José María Yangüas, que ponga la conocida como “Casa del Cura” a disposición de la Tercera Edad del pueblo como “Casa de Mayores Validos” y no permita que con ella se especule, ni salga a subasta para otros fines de interés particular o comercial.
La petición y la interlocución se ha producido a través de la Vicaría General tras conocerse la voluntad de la Parroquia de “enajenar” dicha propiedad del Obispado. Históricamente, sucesivas corporaciones locales, durante los últimos 25 años y coincidiendo casi siempre con periodos electorales, reclamaban dicha propiedad, para anunciar la construcción de una residencia de mayores. Hasta la fecha ni se ha construido tal centro, ni al parecer se ha consolidado ningún tracto de la propiedad entre Obispado y Ayuntamiento.
Al haber desistido la actual Corporación con aquel viejo propósito, el Obispado ha anunciado que se desprende de la vivienda –de unos 500 metros- mediante una subasta pública.
Esta situación ha producido una gran inquietud en el municipio, lo que ha provocado que una Asociación Vecinal creada para promover actividades y nuevas oportunidades en el municipio se haya responsabilizado de asumir esta obra social, ya sea con apoyo municipal o como iniciativa privada sin ánimo de lucro.
Por ello se han dirigido al Obispado para que ceda la propiedad de la vivienda con un compromiso de uso social y con una cláusula de resolución que comprometa la devolución de la propiedad en caso de incumplimiento de este fin social. Otra opción, barajan, sería la adquisición a un precio tasado que asumirían los vecinos.
Los vecinos han alertado al Obispado de que, de consumarse la subasta, irían también a una puja para su adquisición, si bien la imagen que se trasladaría sería muy negativa. El malestar estaría servido entre muchos vecinos al comprobar que han realizado importantes donativos personales para el arreglo de la techumbre del templo parroquial, para el arreglo de la Ermita, para la conservación de los retablos e incluso para el tejado de la citada Casa del Cura.
En el pasado, el Obispado ya ha tenido un trato deferente con este municipio. De hecho, un salón anejo a la iglesia, dentro del mismo cuerpo arquitectónico del templo, fue cedido a la Asociación de Jubilados que lo utiliza como centro de Día, después de algunos pequeños arreglos financiados por los Mayores y la Junta de Comunidades. Este modelo de colaboración social es el deseado ahora para un municipio que pierde población y en el que el 80 por ciento de los empadronados tiene ya más de 70 años.


