Julio Arquero repasa dos décadas de crecimiento de su empresa familiar dedicada a la impresión, rotulación y bordado
La empresa taranconera celebra dos décadas de trabajo, innovación y cercanía con sus clientes
En agosto de 2005, en un pequeño local de la plaza Culebros, nacía un proyecto que con el tiempo se convertiría en todo un referente local en el sector de la impresión, la rotulación y el bordado: Arquegraf. Su fundador, Julio Arquero, recuerda aquellos inicios con una mezcla de emoción y orgullo:
“Me dedicaba a hacer camisetas y trabajos de imprenta rápida principalmente. Toda mi maquinaria era de segunda mano. Los comienzos fueron difíciles, con la incertidumbre de no saber si funcionaría o no… pero había que arriesgar”, explica.
Su relación con el mundo de las artes gráficas comenzó muy pronto, a los 14 años, cuando ingresó en el Instituto Politécnico de Artes Gráficas. Tras una etapa de diez años trabajando como militar en el Ministerio de Defensa, decidió volver a su verdadera vocación y emprender por su cuenta.
Creciendo paso a paso
La respuesta del público fue buena y, poco a poco, el pequeño local se quedó corto. El negocio se trasladó al Paseo de la Estación, un cambio que trajo consigo importantes novedades tecnológicas, como la incorporación de máquinas de bordar y de termoimpresión. “En ese momento mis hijos ya habían crecido un poquito y mi mujer se incorporó a trabajar conmigo. Fue un paso importante”, recuerda Julio Arquero.
Con el trabajo creciendo y nuevas oportunidades apareciendo, llegó un nuevo cambio: cinco años después, Arquegraf apostó por un local más amplio, esta vez en Santa Corona. Lo acondicionaron a conciencia y, a finales de diciembre de 2016, abrieron allí sus puertas. Desde entonces, ese ha sido su hogar empresarial.
A la vanguardia sin perder la esencia
Durante estas dos décadas, Arquegraf ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el trato cercano que les caracteriza. Han incorporado la tecnología DTF en estampaciones, han ampliado sus servicios de rotulación y han mantenido su seña de identidad: la imprenta rápida y el bordado.
“A día de hoy estamos muy contentos. Hemos querido estar siempre a la última y ofrecer un sinfín de trabajos, pero sin olvidar de dónde venimos”, destaca Julio.
Veinte años de confianza
Mirando atrás, el balance es muy positivo. “He conseguido hacer lo que quería desde pequeño, a lo que me he dedicado toda mi vida. Gracias de corazón a todas las personas que han confiado en mí y lo siguen haciendo”, afirma emocionado.
De aquellos primeros días con maquinaria de segunda mano a un taller moderno y versátil, han pasado veinte años de esfuerzo, innovación y mucha dedicación. Arquegraf celebra este aniversario como una historia compartida con Tarancón y con todos los clientes que han sido parte de este camino.


















