Carlos Morales ha presentado esta tarde en su ciudad natal «In nomine Auschwitz» una antología de la poesía del Holocausto, coincidiendo con la celebración del Día de la Biblioteca que será el próximo 24 de octubre, esta semana incluida en la programación de esta efeméride tal y como aseguraba el concejal de cultura Raúl Añover, minutos antes de la presentación.
En el acto ha intervenido también Juan Ramón Mansilla, que ha destacado que «en este caso se trata de una responsabilidad interesante, y a la vez curiosa tienes que presentar en este caso, hubiera sido más fácil presentar una obra suya, pero en este caso hace un estudio, una antología, en este caso tiene un componente histórico que va más allá de lo puramente literario«, considera que lo más sensato es recomendar su lectura, más que nada porque lo sitúa en un espacio, no en el plano de lo fácil sino en el plano de lo ingrato, de un plano que ante todo es vida.
Carlos Morales relataba que oyó hablar del Holocausto por primera vez en 1978 cuando Julio Clemente Lourtao, hizo «Guantes de piel humana», «muchos aprendimos entonces que existía eso, vimos también ese Holocausto y luego ya hemos leído muchísimo«, del Holocausto indica «lo que yo pueda decir es la cicatriz de la Europa de los prospectos, no hay cultura que no haya tenido genocidio, nosotros hemos tenido varios genocidios, sobre todo uno enormemente grande que es este y que afectó a 6 millones de personas, yo lo que he intentado hacer es tomar esto como un trampolín, de la esperanza hacia lo que no debe ser», un poco enfrentándonos a lo que fue a través de un lenguaje poético, que es un lenguaje que amplifica mucho las cosas, que nos ofrece cosas oscuras que normalmente no se nos dicen.
Este libro ha sido presentado también según comentaba en Madrid, Barcelona, Segovia, Valencia, ahora en Cuenca «y si Dios quiere se está organizando una lectura en Madrid y el Álava«, pero hoy en Tarancón en su ciudad natal ha supuesto para él «un aliciente más, yo aquí con Juan Ramón con el que aprendí muchísimas cosas, pero también aprendí con D. Julio Gonzalez Laganá, mi profesor de historia o de Julio Clemente Lourtau o de José A. Magro con el que aprendí el camino que lleva desde el cristianismo hacia los principios de la izquierda porque en aquellos tiempos fue lo que viví y hoy lo que soy lo soy por esto«, en Tarancón subraya no está el peso de la literatura que puede haber en otros sitios pero está el peso de mi responsabilidad hacia los que me han precedido y hacia los que me enseñaron.

















