Tarancón vivió este Lunes Santo una de las citas ya tradicionales de su Semana Santa con la celebración del Vía Crucis de los Jóvenes, que volvió a congregar a centenares de fieles en un recorrido de oración y reflexión por el casco antiguo de la ciudad.
La protagonista del acto fue la imagen del Santísimo Cristo de la Exaltación, que presidió la meditación de la Pasión y Muerte de Jesucristo en su camino al Calvario, guiando a los participantes a lo largo de las distintas estaciones.
Este acto religioso, marcado por la devoción y el compromiso de la juventud, contó con la participación de jóvenes de los grupos parroquiales de Nuestra Señora de la Asunción y San Víctor y Santa Corona, además de miembros de la Olimpiada de la Paz y de los grupos jóvenes de las distintas Hermandades y Cofradías de Tarancón, que fueron los encargados de dirigir las reflexiones y lecturas en cada estación del Vía Crucis.
El recorrido partió desde el Arco de la Malena y discurrió por Cuesta La Bolita, Callejón de Cuenca, Cedazo Bajo, calle Cedazo, Cedazo Alto, Santa Quiteria, Virgen del Pilar, Camarilla, Arco, Juego de Pelota, Conde de Retamoso, Plaza del Ayuntamiento, Duque de Riánsares, Celemín y Chueca, para regresar finalmente a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.
Una vez concluido el recorrido, los fieles participaron en la ceremonia de veneración y besapiés al Santísimo Cristo de la Exaltación, poniendo el broche final a una noche marcada por la oración y el recogimiento.
Un año más, el Vía Crucis de los Jóvenes volvió a demostrar la vitalidad y el espíritu participativo de la juventud taranconera, que mantiene vivo su compromiso con la fe y con una de las celebraciones más arraigadas de la Semana Santa de Tarancón.





















