La nochebuena en Tarancón estuvo marcada por la solemnidad y la devoción que caracteriza a esta fecha tan especial. Las parroquias de San Víctor y Santa Corona, así como Nuestra Señora de la Asunción, fueron escenario de la tradicional Misa del Gallo, que reunió a numerosos fieles en ambos templos parroquiales.
En la parroquia de San Víctor y Santa Corona, la Eucaristía fue presidida por el párroco Miguel Ángel Caballero, con la colaboración del vicario Carlos Herraiz y José Mª Sánchez Garzón. La ceremonia estuvo animada por el coro parroquial, cuyos cánticos de villancicos llenaron de alegría el templo. La participación activa de los fieles en las lecturas y peticiones destacó la espiritualidad de la celebración, que se desarrolló con los bancos prácticamente al completo. Durante su homilía, Miguel Ángel Caballero reflexionó sobre el significado del nacimiento del Niño Jesús, recordando su humildad y sencillez como lecciones para la humanidad.
Uno de los momentos más sorprendentes tras la Eucaristía fue la búsqueda del gallo por parte de los niños y niñas asistentes, quienes recorrieron los bancos del templo con entusiasmo. El pequeño que logró encontrarlo recibió un obsequio de parte de la parroquia, cerrando la Eucaristía con un toque de alegría y tradición.
Por su parte, en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, el párroco Miguel Alberto López presidió una Misa del Gallo solemne y emotiva. El coro parroquial aportó su talento musical para enriquecer la ceremonia, creando un ambiente de recogimiento y celebración.
Al término de ambas misas, los asistentes se congregaron para compartir momentos de confraternización. Dulces navideños, cánticos de villancicos y conversaciones entre vecinos añadieron un cálido toque de unión y espíritu navideño a la velada.
La Misa del Gallo en Tarancón cumplió, así, no solo su función litúrgica, sino también la de reforzar los lazos entre los asistentes, convirtiéndose en un evento significativo de la Navidad local.

















