(Por Jesús Gabaldón Navarro)
Los actos centrales para conmemorar el 75 aniversario de la fundación de la Hermandad de Jesús de Medinaceli (1950.2025) 12 de noviembre,+) preparados por la Hermandad, estaban previstos para el sábado 15, la lluvia impidió que la procesión extraordinaria con la imagen por las calles de la ciudad, con nuevo itinerario, hubo de suspenderse. Pero en su lugar, dentro del Templo parroquial, se llevo a cabo un brillante, emotivo acto de fe y devoción de los fieles que llenaban el centro.
La solemne Eucaristía, de acción de gracias, oficiada y concelebrada por el Obispo de la Diocesis Monseñor Yanguas que destacó la labor que llevan a cabo las hermandades y felicitó por ese aniversario a la de Nuestro Padre Jesus de Medinaceli, invitando a vivir la vida cristiana de fe en Cristo a través de la misma, abría los actos de esta jornada.
Pese a la inclemencias del tiempo, el templo parroquial Nuestra Sra de la Asunción se llenó de público, tanto de la Hermandad, como del resto de la Semana Santa de Tarancón, con el presidente de la Junta Mayor Víctor Domínguez entre ellas. Además el Alcalde de la ciudad, José M. López Carrizo y concejales del grupo popular, así como del equipo de Gobierno.
Finalizada la Eucaristía, ante la imposibilidad de salir a la calle con la Imagen, con todo preparado se llevó a cabo un acto en el interior, con la imagen de Jesús de Medinaceli de protagonista. Partiendo del presbiterio del templo, bajo el altar que preside la patrona de la ciudad, los banceros voluntarios que iban a portar en procesión la Imagen, la tomaron a hombros y por el paso centro del templo fueron haciendo el desfile con brillantez, recogimiento, fe y devoción. Faroles de la Hermandad que portan en las procesiones de la Semana Santa, iluminaron el paso de la imagen durante unos minutos en el templo.
Los acordes de la Banda de Tambores y Cornetas, Santísimo Cristo de la Columna de Daimiel, los populares Coloraos, con sus estremecedores ritmos en un ambiente de recogimiento total, realzaron un brillante acto de fe, respeto, emoción, religiosidad que conmovía a los fieles que llenaron el templo parroquial.


















