(Por Jesús Gabaldón Navarro)
Todo estaba listo y preparado, a pesar de las previsiones y la jornada nublada que se vivió en Tarancón. Parecía indicar que la tormenta no llegaría hasta mas tarde por Tarancón. En Casa Parada, Museo Emiliano Lozano en el patio interior, como viene siendo habitual en los últimos días del mes de junio, el Grupo El Sotanillo había anunciado y preparado junto con el personal de la noble Casa para ofrecer el concierto del Solsticio de Verano, pero precisamente a la hora anunciada, unos minutos antes, comenzó la tormenta en Tarancón, que dificultada ofrecer el concierto al aire libre.
Numeroso publico se había concentrado ye el patio, cuando comenzó la lluvia y aparato eléctrico. Otros muchos a la vista de ello no llegaron hasta Casa Parada, quedaron por lugares próximos porque se comentaba la posibilidad de suspender el concierto de El Sotanillo, pero el grupo, en un gesto que honra, no perdió la ilusión y para complacer a los que había llegado hasta el lugar del Concierto, decidieron cambiar la ubicación, sin temer a la tormenta, entraron en el Patio de Columnas del edificio se colocaron las sillas que fue posible y ante la puerta de entrada al patio interior, el descubierto deleitaron con su repertorio.
Lógicamente se vio disminuida la presencia de publico. Unos que optaron por abandonar a pesar de que anunciar que se daba el concierto en el interior con el aforo a completar, lógicamente inferior el numero de personas que lo podía seguir, pero con la misma ilusión y profesionalidad que caracteriza a este grupo taranconero.
Baladas, boletos, adaptaciones, música sudamericana, canciones populares, con la singular melodía que pone El Sotanillo, deleitó a los espectadores que decidieron desafiar a la tormenta en esa noche del 28 de junio. La musca pop, los peculiares ritmos de El Sotanillo para una noche que desde luego solo se parecía al verano, en el calor de las voces del grupo.
















