Tarancón volverá a convertirse en el punto de encuentro de encajeras y aficionados al bolillo de toda la región el próximo 8 de noviembre, con la celebración del XIV Encuentro Regional de Bolillos, que tendrá lugar, como es habitual, en el Pabellón de Ferias y Muestras.
La cita ha sido presentada esta mañana en el Ayuntamiento de Tarancón, con la presencia de la primera teniente de alcalde, Riánsares López, y el concejal de Tradiciones, Juan M. Castejón, junto a la presidenta de la Asociación de Mujeres Arco de la Malena, Pilar Díaz, y otras integrantes de la asociación organizadora.
Riánsares López ha anunciado además que la asociación comenzará su curso anual el próximo 13 de octubre, y ha querido mostrar el apoyo del Ayuntamiento a este encuentro “en todo lo que esté en nuestra mano”. Ha puesto en valor el trabajo que realiza la asociación “por la tradición, la igualdad y el compromiso con la localidad, uniendo a diferentes generaciones en torno a labores como el encaje de bolillos, el ganchillo y otras técnicas artesanas que forman parte de nuestra identidad cultural”.
Por su parte, Pilar Díaz se ha mostrado “orgullosa del trabajo de la Asociación” y ha agradecido al Ayuntamiento su colaboración constante. Ha señalado que actualmente 72 mujeres forman parte de la asociación y que se espera la participación de unas 600 personas en esta nueva edición del encuentro, procedentes de distintos puntos de la región —Madrid, Toledo, Ciudad Real, Guadalajara y Cuenca— así como de otras provincias españolas como Jaén.
El mercado de puestos especializados también tendrá un papel destacado, con 23 expositores procedentes de Cantabria, Valencia, Murcia y Madrid, además de uno local de Tarancón, que no podía faltar a esta cita.
Todas las participantes recibirán un obsequio con sabor taranconero, que incluirá borracho, zumo, agua y un detalle relacionado con el encaje de bolillos, y la inscripción será simbólica, con un precio de 1 euro.
Este encuentro, ya consolidado como una de las citas más esperadas en el calendario cultural y artesanal de la ciudad, supone una oportunidad para mantener viva una tradición centenaria y para disfrutar de una jornada de convivencia, creatividad y puesta en valor del trabajo manual.


















