El campo santo o cementerio municipal ha sido el lugar de encuentro durante la jornada de hoy, principalmente las horas centrales del día han sido las más concurridas de público, aunque no tanta aglomeración como en otras ocasiones sin duda la pandemia ha provocado una afluencia escalonada durante los días anteriores a la festividad, para visitar y recordar a los seres queridos fallecidos. Las lápidas, nichos, y panteones lucían repletas de adornos florales que se han afanado en elaborar las distintas floristerías de la ciudad en los días anteriores a la festividad.
Incluso durante la jornada de hoy han permanecido abiertos los establecimientos de venta de flores para aquellos que dejan para el último momento la adquisición de ramos, centros y adornos florales para llevarlos a las lápidas, panteones y nichos de sus familiares.
Al igual que ya sucediera en años anteriores la movilidad del tráfico ha sido regulada por voluntarios de Protección Civil, han estado pendientes del tráfico rodado en los alrededores del Camposanto para facilitar el estacionamiento así como la entrada y salida a peatones, tanto en la entrada principal del cementerio como en la zona nueva del mismo. Incluso en esta ocasión dos guardias de seguridad se apostaban a las puertas principales del camposanto.
Una costumbre ancestral que continua inamovible en esta fecha del calendario, diferentes grupos de amigos o familiares culminarán esta fiesta con el tradicional chocolate con churros que se consume una vez entrada la tarde o la noche en Tarancón, aunque en esta ocasión no más de 6 personas por la pandemia en reuniones familiares y de amigos donde tampoco faltan los clásicos huesos de santo o buñuelos.
Mañana 2 de noviembre, como es habitual se celebrará una misa de difuntos pero no en el Cementerio Municipal de Tarancón como suele ser tradición, sino en la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción a las 16:00 horas de la tarde, con mascarillas, las medidas de seguridad y distanciamiento que rigen las normas por la pandemia.

















