Llega el primer cambio de hora de 2023. La madrugada de este domingo 26 de marzo los europeos dormirán una hora menos: deberán adelantar sus relojes una hora para entrar en el horario de verano.
Las 02:00 horas de la madrugada pasarán a ser las 03:00 el último día del siguiente fin de semana. En las Islas Canarias, por su parte, se adelantarán los relojes a la 01:00 para dejar atrás el horario de invierno, inaugurado el pasado 30 de octubre de 2022.
Estas modificaciones horarias tienen una larga tradición en los países de la Unión Europea, pero no están exentas de polémica. Expertos como los de la Sociedad Española del Sueño han advertido en numerosas ocasiones de los efectos perjudiciales de adelantar y/o atrasar las manecillas.
Los países de la Unión Europea cambian la hora dos veces al año con el principal objetivo de ahorrar energía y aprovechar la luz solar. El primer cambio se aplicó en Alemania y Austria el 30 de abril de 1916, pero en España no llegó hasta el año 1918, cuando se publicó un decreto como medida para ahorrar carbón.
Más de 140 países han alterado la hora en algún momento, aunque casi la mitad de ellos han dejado de hacerlo y solo 75 países continúan con esta práctica. Por ejemplo, Islandia o Bielorrusia no hacen este cambio en sus relojes.
De hecho, la polémica en torno a los cambios de hora y sus presuntas consecuencias en la salud de los seres humanos ha escalado de tal forma en los últimos años que en 2018 se planteó la propuesta de eliminarlos y se inició un proceso para suprimirlos en 2019. Sin embargo, los entonces Veintiocho consideraron que la iniciativa era prematura y se aplazó la decisión.
Aunque se cambie la hora dos veces al año desde hace décadas, una de las dudas más frecuentes cuando se acerca el momento de hacerlo es sobre cuáles dispositivos se deben adelantar o atrasar a mano. Una pregunta a la que es esencial dar respuesta para evitar madrugones innecesarios (en el caso del horario de invierno) o retrasos (en el de verano).
Todos aquellos aparatos que indiquen la hora y que no estén conectados a Internet, como los relojes de pared, los despertadores analógicos e incluso algunos electrodomésticos, deben ser cambiados a mano. Sin embargo, aquellos dispositivos que cuenten con un sistema operativo moderno no requerirán atención y se adaptarán por sí mismos al horario de verano.
