- La Federación de partidos de la España Vaciada no entiende cómo se puede olvidar el desequilibrio territorial y el profundo abandono que llevan sufriendo durante décadas algunas zonas del país.
- Piden medidas valientes y el cumplimiento de los preceptos constitucionales de solidaridad e igualdad territorial para garantizar la igualdad de todos los españoles, vivan donde vivan.
El discurso navideño del rey Felipe VI enumeró la división, el deterioro de la convivencia y la erosión de las instituciones como principales retos a los que se enfrenta el país. La Federación de partidos de la España Vaciada (que agrupa a 14 provincias) compartimos en parte su análisis, pero vemos inconcebible cómo ha podido obviar los que consideramos son los problemas más graves a los que se enfrenta España, que son la falta de cohesión territorial y la despoblación.
El monarca ha apelado a la necesidad de fortalecer la democracia española, y que la división que azota el país la pone en peligro. Apunta a la Constitución como el marco en el que debe generarse “estabilidad, cohesión y progreso”. En las 14 provincias que integran la Federación de la España Vaciada denunciamos que ese marco constitucional no se está cumpliendo, especialmente en lo referido a los artículos 138 y 139, que pregonan la solidaridad territorial y la igualdad de los españoles en todo el Estado.
En otra parte de su discurso, Felipe VI se ha referido a “la voluntad de integrar frente al deseo de excluir”, y nos gustaría que esta frase se cumpliera en el día a día de las instituciones españolas, pero éstas se empeñan en todo lo contrario. Para cuidar la democracia, como pide el rey, hay que ser valientes, hay que tomar decisiones encaminadas hacia un objetivo, que es lograr una España más vertebrada, igualitaria y cohesionada. Lamentablemente, son las propias instituciones españolas las que están fomentando una división casi insalvable entre españoles de primera y de segunda.
La sociedad española, como bien ha apuntado Felipe VI, es capaz de salir de ésta crisis económica y social, pero esta vez no puede olvidar a la España vaciada. Millones de españoles, y más del 70% de su territorio, no pueden ser obviados por las instituciones para hallar la solución a esta crisis. Esta gran parte de España expoliada y explotada está harta de ser el colchón de los españoles “de primera”, como un fruto que puede exprimirse hasta la última gota, amenazada ahora nuevamente con la invasión especulativa de centrales eólicas y fotovoltaicas sin límites. Si quieren que España vuelva a ser un país próspero, que “proteja la convivencia” como pide el rey, y que tenga unas instituciones más fuertes y respetadas, tendrá que dejar de olvidar y priorizar solucionar uno de los mayores problemas que tiene y afecta a una gran parte del país.

