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La Fundación Antonio Pérez presenta la exposición “Pablo Palazuelo. Un goce inscrito” en su Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca

La Fundación Antonio Pérez presenta la exposición “Pablo Palazuelo. Un goce inscrito” en su Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca

La Fundación Antonio Pérez de la Diputación Provincial de Cuenca ha inaugurado esta tarde la exposición “Pablo Palazuelo. Un goce inscrito”, una muestra que podrá visitarse en el Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca hasta el próximo 21 de septiembre.

En el acto de inauguración han participado la diputada de Cultura y vicepresidenta segunda de la Diputación Provincial de Cuenca, María Ángeles Martínez, el director de la Fundación Antonio Pérez, Jesús Carrascosa, el comisario de la exposición, Alfonso de la Torre, y varios miembros de la Fundación Pablo Palazuelo, el presidente José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, el vicepresidente Juan Palanca Rodríguez-Spiteri, y la sobrina del artista, Clara Rodríguez-Spiteri Enrich.

María Ángeles Martínez ha destacado, en su intervención, la importancia de esta exposición, con la que se cumple un sueño para la Fundación Antonio Pérez. Una exposición que es un “auténtico goce y deleite contemplar” y que, sin duda, se convertirá en “un recuerdo inolvidable”.

El presidente de la Fundación Pablo Palazuelo, José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, ha calificado de “mágica” la sala que acoge la exposición y ha subrayado la idoneidad del título de la muestra. Según ha señalado, la exposición “refleja el conjunto de la historia de su obra y constituye una síntesis de Pablo Palazuelo: su rigor, su dedicación al estudio, y su lentitud en la producción del trabajo.”

Por su parte, Alfonso de la Torre ha recordado la figura de Pablo Palazuelo, “uno de los artistas más relevantes del siglo XX” y uno de los “más coleccionados del arte español”. Sobre su obra, ha afirmado que es “difícil separar los valores plásticos de su pensamiento porque no solo reflexionó sobre las formas sino que también sobre la filosofía, la ciencia, las matemáticas, la poesía y otros saberes”. Todo esto lo convirtió, según el crítico de arte, en “un artista global de extraordinaria complejidad, capaz de componer una de las personalidades más fértiles y sugerentes de nuestro tiempo.

Un goce inscrito

La muestra reúne trece obras representativas de la etapa madura del artista (1990-2000): nueve pinturas de gran formato, tres esculturas y uno de sus últimos dibujos. A través de ellas, el visitante podrá adentrarse en el universo formal de Pablo Palazuelo, marcado por la exploración de líneas, signos y estructuras geométricas, presentes en series como “Red”, “Circino” o “De Somnis”.

El título de la exposición toma una reflexión del filósofo Jean-Luc Nancy, que define el arte como “un goce inscrito”, aludiendo a la dimensión contemplativa y profunda de la creación artística.

Figura clave de la abstracción, Pablo Palazuelo desarrolló una obra donde confluyen arte y pensamiento, integrando influencias de disciplinas como la filosofía, la ciencia o la matemática. Su trayectoria internacional se consolidó durante su estancia en París y se reforzó posteriormente en España, especialmente tras su relación con Fernando Zóbel.

La exposición ofrece una oportunidad única para redescubrir la vigencia de uno de los lenguajes más singulares del arte contemporáneo.

Pablo Palazuelo

Pablo Palazuelo (Madrid, 1915-2007) es uno de los referentes internacionales del arte abstracto español de la segunda mitad del siglo XX. Su obra pictórica, escultórica y grabada (incluso sus incursiones en la poesía y la teoría del arte) hay que entenderlas como un todo coherente.

El número, el dibujo, la línea, el plano, el espacio y el color son elementos primordiales de su creación que están al servicio de la geometría. No en vano, el maestro madrileño estudió arquitectura y abrazó la pintura sin dejar de lado una profunda curiosidad por la filosofía antigua –especialmente los presocráticos–, la física contemporánea, así como el pensamiento hermético y oriental, lecturas que le acompañaron hasta el fin de su existencia.

En 1982 obtuvo la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; en 1993 el Premio Comunidad de Madrid a la Creación Plástica; en 1994 el Premio Tomás Francisco Prieto (Fábrica Nacional Moneda y Timbre); en 1999 el Premio Nacional de Artes Plásticas, y en 2004 el Premio Velázquez de Artes Plásticas, entre otros reconocimientos.

Su obra se encuentra representada en Museos como: Carnegie Museum of Art; Centre Pompidou; Fondation Maeght; Fundación Juan March; Kunsthaus Zurich; Saint Louis Art Museum; Solomon R. Guggenheim Museum; Artium Museoa; MUN-Museo de la Universidad de Navarra; Museo d´Art Contemporani de Barcelona; Museo Guggenheim de Bilbao o en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.