Ante las declaraciones efectuadas por la plataforma Albacete Sur que agrupa a algunos vecinos del Barrio Universidad y la convocatoria de manifestación para el próximo 8 de octubre en contra de la ubicación del centro de primera acogida y valoración “Arco Iris” en dicho barrio, el Colegio Oficial de Trabajo Social de Castilla-La Mancha quiere manifestar lo siguiente:
El centro de primera acogida y valoración “Arco Iris” es un recurso residencial de acogida de urgencia dirigido a niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años, con o sin tutela previa por parte de la administración, para proceder a su inmediata valoración y toma de decisiones más ajustada a sus necesidades.
Se trata de un centro de protección, no es un centro de reforma; los niños y niñas que allí residen temporalmente no son infractores ni suponen un peligro para sus vecinos. Son personas indefensas que necesitan la protección de las administraciones y de la sociedad en general.
En este tipo de centros también se acogen niñas y niños que pueden verse afectados por situaciones sobrevenidas, cuando las familias no cuentan con los apoyos inmediatos para atender sus necesidades ante una enfermedad o cualquier otra circunstancia en la que nos podemos encontrar cualquier persona.
En la actualidad existen en la ciudad de Albacete 12 recursos habitacionales (pisos con profesionales especializados en protección de menores), distribuidos por todo el casco urbano. El nuevo centro va a contar con unidades de convivencia que permitan mejorar la calidad de vida y el trato personalizado y digno, garantizando el ejercicio pleno de sus derechos como ciudadanos.
Este Colegio siempre se muestra combativo contra los mensajes de odio, pero si estos se dirigen contra la infancia, merecen nuestro rechazo de forma aún más rotunda ante el señalamiento y criminalización del colectivo más vulnerable.
Las opiniones vertidas por esta Plataforma contienen una alta dosis de aporafobia con mensajes y expresiones que proporcionan una imagen de este colectivo completamente distorsionada y sobre todo falsa.
En una sociedad avanzada como la nuestra, pareciera que no hiciese falta recordar los Derechos de la Infancia, pero ante estos acontecimientos conviene repasar algunos de ellos:
Derecho a la protección para que todos los niños y niñas puedan crecer lejos de la violencia, los malos tratos, la explotación, los abusos… Es obligación de los Estados protegerlos, y proporcionar condiciones dignas y acceso a otros derechos como salud y educación.
Derecho a la intimidad, que las leyes protejan la privacidad y su reputación frente a cualquier ataque o agresión.
Nos preguntamos si el próximo 20 de noviembre, cuando celebremos el Día Internacional de los Derechos de la Infancia, tratado internacional ratificado por nuestro país, y 191 países más, van a pensar en estos niños y niñas; es más, si serán capaces de mirar a la cara a sus propios hijos e hijas trasladando estos horribles valores que la plataforma difunde.
El Trabajo Social está fundado sobre los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad y la igualdad, tal y como se contemplan en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las instituciones democráticas y el Estado de Derecho. Como profesionales velamos por la promoción integral de la persona, considerada como un todo, desde sus capacidades potenciales y los múltiples factores internos y externos circunstanciales.
Ante las declaraciones y manifestaciones de la Plataforma Albacete Sur no podemos permanecer callados cuando los derechos de los niños y niñas que residen en el Centro se ven atacados directamente bajo categorizaciones derivadas de esquemas prefijados o por juicios de valor carentes de fundamentos razonados ajustados a la realidad.
Es obligación de la sociedad en su conjunto, velar por el bienestar y protección del colectivo más frágil, el de la infancia. Una comunidad sana como la que forman las vecinas y vecinos de Albacete no puede tolerar de ninguna manera estas acciones tan deleznables como las que lleva a cabo esta plataforma y hay que posicionarse rotundamente en contra, mostrando de forma democrática su más absoluto rechazo.


