La relación de los ciudadanos con los bancos se ha estrechado en los últimos años. La digitalización del comercio, la existencia de leyes antifraude y la aparición de métodos de pago digitales como Bizum ha hecho que sea imprescindible contar con una o varias cuentas bancarias para operar en el día a día.
Esto se ha traducido en que los usuarios se interesen mucho más por las opciones que ofrecen las diferentes entidades bancarias. Dependiendo del uso que se vaya a dar al dinero, existen distintos tipos de cuentas que pueden resultar más o menos óptimas y beneficiosas para los objetivos del cliente.
Los especialistas en banca indican que una buena elección a la hora de abrir una cuenta puede hacer que el dinero haga mucho más que estar a buen recaudo en la entidad elegida: dependiendo de los objetivos que se tengan para ese dinero, se pueden aprovechar ventajas como intereses más altos, ausencia de comisiones y un gran número de opciones distintas.
Un mercado que se adapta al cliente
Conscientes de la variedad de clientes y de los distintos usos que estos quieren darle a su dinero, las principales entidades bancarias del país han lanzado, históricamente, diferentes planes en forma de cuentas entre las que el usuario puede elegir.
Esta realidad se ha diversificado todavía más en un presente en el que las posibilidades de inversión y ahorro son mucho más variadas. Una cuenta bancaria puede ser completamente distinta de otra y ambas, a la vez, convertirse en la mejor opción para dos perfiles de cliente que tienen distintos objetivos para su dinero.
La cuenta sin comisiones: el objetivo más codiciado
Una cuenta sin comisiones es uno de los grandes objetivos de la totalidad de los usuarios. ¿Qué quiere decir “sin comisiones”? Que el propietario de la misma no tendrá que abonar al banco ninguna cantidad de dinero por el mantenimiento de la misma.
Esto es ideal para el 100 % de la población, siempre que el uso de la cuenta vaya a ser el ordinario: ingreso de nómina, pago de algunas facturas, compras habituales con una tarjeta de débito…
¿Qué ganan las entidades con este tipo de servicios? Mantener fiel al cliente, que seguramente apueste por ellos cuando necesite una hipoteca, precise de un préstamo personal o requiera una tarjeta para realizar compras y pagos a crédito, entre otros servicios que el banco les puede ofrecer.
Cuentas para el futuro: pensando en los “peques” de la casa
Casi es una tradición: cuando nace un niño, se le abre una cuenta bancaria para ir sumando pequeñas cantidades de dinero que podrá usar cuando sea adulto: estudios, un coche, algunos viajes, emprender un proyecto empresarial… son muchas las situaciones en las que estas cuentas para niños tienen un papel protagonista.
Lo que ocurre con estos depósitos es que no van a tener actividad —más allá de los ingresos que se hagan puntualmente— durante muchos años. Y como el objetivo es ahorrar, no conviene tener una cuenta con comisiones.
En la actualidad es posible encontrar este tipo de opciones sin gastos ni condiciones para niños entre 0 y 17 años. Y que incluso ofrecen la posibilidad de que, a partir de cierta edad, los menores puedan obtener ciertas herramientas como una tarjeta de débito para comenzar a gestionar su propia economía.
Cuentas “nómina”: más condiciones solo por ser la cuenta principal
Las cuentas nómina están pensadas para aquellas personas que optan por ingresar su salario en ellas y, por tanto, convertirlas en la cuenta principal de la economía familiar. Se domicilian facturas mensuales y se hacen pagos habituales con la tarjeta, así que los bancos pueden ofrecer este tipo de cuenta para la nómina sin comisiones.
Existe la posibilidad de que la entidad acompañe este tipo de cuentas solo con una tarjeta de débito o con una de crédito y una de débito, para que el cliente se pueda organizar mejor con sus gastos.
Además, este tipo de contratos bancarios incluye beneficios para el usuario como la mejora de las condiciones hipotecarias, un servicio de asesores para hacer inversiones y consultar cualquier duda sobre las finanzas personales, 24 horas al día. Con todo ello, lo que busca el banco es dar un servicio integral a sus clientes y que estos tengan la seguridad de que su dinero estará disponible y seguro en todo momento.
Cuentas de ahorro: la hucha virtual
Las cuentas de ahorro son muy similares a las de menores: están pensadas para guardar el dinero que no se va a usar de manera habitual. Y, además, pueden ofrecer una rentabilidad al usuario.
No se pueden utilizar para domiciliar recibos, nóminas o pagos, porque no están concebidas para ello. Se trata de una cuenta similar a un depósito, solo que el dinero no está invertido ni hay plazos o condiciones para retirarlo: el cliente puede optar por sacar su capital cuando lo desee sin asumir ninguna penalización.
Estas son las principales opciones que tienen a su disposición los usuarios que acuden a un banco en busca de la mejor opción para guardar y utilizar su dinero. El mejor consejo que los profesionales de la banca ofrecen a los usuarios es el de revisar bien las condiciones de las distintas cuentas y valorar cuál de ellas se adapta más al interés que se tiene para el uso de ese dinero. Esto, sumado a la asesoría profesional de los trabajadores de la entidad, puede implicar un ahorro mayor al no soportar comisiones innecesarias o al tener el dinero asociado a unos intereses más altos.
En un momento en el que tener cuentas bancarias es prácticamente obligatorio para cualquier individuo, este conocimiento es clave. Y es trabajo de los clientes el de estudiar bien la oferta existente en el mercado bancario actual para optimizar sus decisiones.


