El sector agroalimentario de Castilla-La Mancha es el séptimo más grande de España, con la agricultura y pesca como la actividad más relevante. Con una contribución a la economía de 6.634 millones de euros en 2019, representa el 6,5 % del VAB agroalimentario del país (incluida la comercialización) y el 17,2 % de la economía castellanomanchega. Respecto a la generación de empleo, el agroalimentario genera en Castilla-La Mancha 132.984 puestos de trabajo, lo que supone el 5,5 % del empleo del sector en toda España y el 18,1 % del total del empleo de la economía regional.
Estas cifras registraron un ligero descenso en 2019, tal y como se recoge en el Observatorio Cajamar sobre el sector agroalimentario, un informe que ha elaborado el director adjunto del Ivie y catedrático de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos, en colaboración con la economista también del Instituto Jimena Salamanca. La tasa de variación del VAB agroalimentario de la región y del empleo experimentaron una caída del -2,8 % y del 0,5 % respectivamente. Una peor evolución que la del conjunto del sector a nivel nacional, que registró un aumento del 0,5% en VAB y del 1,1% en empleo.
Castilla-La Mancha es la segunda mayor productora de plantas y flores, vegetales frescos y aceite de oliva de España, y es el vino el producto de mayor producción de la región. Con 2.612 millones de euros en ventas al exterior de productos agroalimentarios en 2019, es también la sexta autonomía más exportadora del país. La llegada del COVID-19 ha favorecido la actividad exportadora, ya que, en 2020, las exportaciones agroalimentarias de la comunidad aumentaron un 2,9 %, algo menos intensivo respecto al 4,3 % registrado de media nacional. Ese buen comportamiento contrasta con la caída del 4,7 % en el total de las exportaciones de bienes de la comunidad en el mismo periodo y del -10,2 % para el conjunto de España.
Castilla-La Mancha presentaba un superávit comercial de 1.030 millones de euros en 2019. El 50 % de sus exportaciones agroalimentarias se destinan a Francia, Italia, Portugal y Alemania. Las bebidas son el producto más demandado por el mercado internacional, en concreto el vino y el aguardiente de vino.
Otros datos del Observatorio
Las 2.404 empresas de la industria agroalimentaria de Castilla-La Mancha aportan el 7,8 % al total de compañías del sector en España, lo que la coloca como la sexta comunidad con mayor tejido empresarial del conjunto del país. Predomina la microempresa, que concentra el 60 % del censo empresarial. La actividad agroalimentaria de Castilla-La Mancha es la segunda más competitiva de España, ya que los costes laborales por unidad de producto se han situado un 22 % por debajo de la media nacional, siendo del 19 % si no se incluye la distribución.
En cuanto al gasto per cápita que realizan los hogares castellanomanchegos en alimentos, en 2019 se cifró en 1.337 euros por persona, un 11,3 % por debajo de la media nacional, que alcanza los 1.507 euros. El peso en la cesta de la compra de los alimentos y bebidas es mayor en las familias de la región que para el conjunto del país (22,2 % frente a 20,3 %).
Sin embargo, el sector agroalimentario de Castilla-La Mancha mantiene un comportamiento discreto a la hora de invertir en I+D. Se sitúa en novena posición, con el 3 % del total de inversiones de España y el 2,9 % del personal que efectúa esa I+D. Cataluña, Andalucía y Murcia lideran la innovación, ya que juntas suponen el 55,8% del total de la inversión en I+D del sector en España.
Crisis COVID-19 en el sector
La crisis de la Covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia que ha tenido el sector agroalimentario español y su carácter de sector estratégico para garantizar el abastecimiento de productos alimenticios. Si bien no ha sido inmune a la crisis, el impacto ha sido mucho más reducido en el caso de la industria de los alimentos, aunque no así en la de bebidas.
Algunos datos para el conjunto del sector en España demuestran esa mejor situación durante la crisis. En primer lugar, el sector primario ha tenido un comportamiento global positivo, con una mejora del valor añadido bruto generado del 4,7 %. El índice de la cifra de negocio de la industria de la alimentación ha caído un -2% de enero a noviembre de 2020 respecto a los mismos once meses de 2019, lo que contrasta con una caída del -12,5% en el total de la industria española. No obstante, en el caso de la industria de las bebidas, la caída ha sido más acusada, del -15,5%. Por otro lado, el IPI (índice de producción industrial) en la alimentación ha caído en 2020 un -4,8%, muy por debajo de la caída del -10,3% del total de la industria. No obstante, de nuevo, en la fabricación de bebidas el impacto de la crisis ha sido acusada (-11,6%).
En el caso del comercio, el índice de la cifra de negocio ha aumentado en 2020 un 0,2% en alimentos, frente a una caída del -7,1% en el comercio en su conjunto. Por último, las exportaciones del sector han aumentado en 2020 un 4,3%, frente a una caída del 10,2% en el total de bienes de la economía. Son por tanto cifras que hablan por sí solas y que muestran la resiliencia del sector.


