Un nuevo impulso para la izquierda

Un nuevo impulso para la izquierda

Nueve días de debate, decenas de intervenciones y una misma voluntad: salir de la Conferencia Política de Unificación Comunista de España con más claridad, más fuerzas y nuevos retos por delante. En un momento atravesado por las guerras, el avance de la extrema derecha y el deterioro de las condiciones de vida, UCE ha reunido en Valencia a militantes, jóvenes y colaboradores para analizar la situación y, sobre todo, preparar la intervención política para la nueva etapa que se abre.

No ha sido una conferencia para mirar hacia dentro. Ha sido una conferencia para coger impulso y mirar hacia delante.

Durante varios días, Valencia se ha convertido en punto de encuentro para el debate político de Unificación Comunista de España. La Conferencia Política organizada por la UCE ha servido para poner en común análisis, experiencias y propuestas. Todo esto se realiza ante un escenario internacional y nacional que cambia a gran velocidad.

La guerra y la amenaza de una escalada internacional, el crecimiento de la extrema derecha, el encarecimiento de la vivienda, la precariedad, las pensiones o los efectos del cambio climático han ocupado buena parte de los debates. Pero por encima de cada una de estas cuestiones ha recorrido la Conferencia una idea: los nuevos problemas exigen nuevas respuestas y una izquierda capaz de estar a la ofensiva.

El lema elegido para las jornadas —«Frente a la era Trump y la ultraderecha: redistribuir la riqueza, ampliar la democracia y defender la paz»— resume precisamente ese propósito.

Analizar para intervenir

Una de las principales aportaciones de la Conferencia ha sido poner en común un análisis de la situación internacional y de los cambios que están transformando el mundo.

La pérdida de peso de la hegemonía estadounidense, el ascenso de nuevas potencias, la guerra y el rearme configuran un escenario internacional mucho más inestable que el de hace apenas unos años. Para UCE, comprender estas transformaciones no es una cuestión académica. Por el contrario, es una condición necesaria para poder intervenir políticamente sobre ellas.

Porque las grandes transformaciones mundiales también tienen una traducción directa en la vida cotidiana. Por ejemplo, salarios que no llegan, dificultades para acceder a una vivienda, pensiones que deben defenderse, precariedad laboral y pérdida de poder adquisitivo.

La conclusión es clara: La situación es favorable para los pueblos, aunque EEUU esté a la ofensiva.

Redistribuir la riqueza frente al empobrecimiento

Uno de los ejes centrales de la Conferencia ha sido la lucha por la redistribución de la riqueza.

UCE sitúa en el centro de su análisis la enorme concentración de riqueza y poder económico existente en manos de un puñado de bancos y multinacionales. Frente a ello, plantea la necesidad de recuperar recursos para la inmensa mayoria. Además, defiende políticas que permitan mejorar las condiciones de vida.

La vivienda, las pensiones y los salarios aparecen así como campos fundamentales de intervención.

La defensa del blindaje constitucional de las pensiones, la exigencia de vivienda pública y la lucha contra la especulación inmobiliaria forman parte de una misma orientación. No es aceptable que aumente la desigualdad mientras bancos y monopolios se están forrando más que nunca en toda su historia.

La unidad, una necesidad política

Otro de los grandes debates ha girado en torno a la situación de la izquierda.

El crecimiento de la extrema derecha, fruto del aumento de la desigualdad en los últimos años, plantea un desafío. Frente a la división y la fragmentación, UCE apuesta por abordar los problemas de la gente. Por consiguiente, apuesta por Redistribuir la riqueza para generar riqueza y empleo.

En este sentido, la propuesta de un frente amplio en torno a la Redistribución de la Riqueza aparece como uno de los elementos políticos que la organización pretende desarrollar en la nueva etapa.

La cuestión no es solamente quién ocupa un determinado espacio electoral. El reto es conseguir que la izquierda vuelva a tener capacidad para organizar y movilizar y disputar en la sociedad.

Y para ello hacen falta un programa mínimo.

Una juventud que toma la palabra

La juventud también ha tenido un papel destacado.

En paralelo a las conferenias, más de un centenar de jóvenes pertenecientes a la organización venidos de toda España se renieron duran 3 días para establecer un programa revolucionario para la juventud. El encuentro ha permitido abordar alguno de los problemas que más directamente ha golpeado a las nuevas generaciones. Entre ellos están la precariedad laboral, el encarecimiento de la vivienda, la perdida de poder adquisitivo y la salud mental.

Pero las jornadas no se han planteado únicamente como un espacio para analizar las dificultades. Su objetivo ha sido también preparar respuestas y nuevas iniciativas.

Las distintas comisiones de trabajo —Arte, Movimientos Sociales, Redes, Juventud Trabajadora y Vivienda— han presentado el trabajo desarrollado durante los últimos meses. Además, han marcado nuevas líneas de actuación para el próximo curso político.

Es una cuestión importante: frente a la idea de una juventud condenada a la precariedad, al individualismo y a la falta de expectativas, las jornadas muestran otra posibilidad. Así, muestran una juventud que se forma, debate, se organiza y busca intervenir sobre los problemas de su generación.

Una conferencia abierta a la sociedad

La Conferencia ha contado además con un amplio programa abierto, con numerosos ponentes y debates sobre cuestiones tan diversas como la inteligencia artificial, el cambio climático, la situación internacional, China, el 90º aniversario del asesinato de Lorca, la salud mental, los algoritmos en las redes o las catástrofes.

También ha habido un espacio específico dedicado a la situación en Oriente Medio y a la defensa de Palestina, bajo el lema «Paz en Oriente Medio. No olvidar Gaza». Con los periodistas Fran Sevilla y Teresa Aranguren y con el médico palestino Refaat Alathama.

Pero el acto más significativo fue el titulado “Una alternativa para la izquierda” con la participación de Isaura Navarro (Compromis), Roberto Buitrago (Movimiento Sumar), Verónica Villagrasa (Chunta Aragonesista) y José Ramón Becerra (Partido Verde).

Esta variedad de temas ha permitido conectar el debate comunista con algunas de las grandes preocupaciones que atraviesan actualmente a la sociedad.

Y precisamente ahí reside una de las fortalezas de la Conferencia: no encerrarse en una sola cuestión, sino tratar de comprender el conjunto de transformaciones que están produciéndose y cómo intervenir sobre ellas.

Valencia como punto de partida

La Conferencia termina, pero el trabajo empieza ahora.

El balance es positivo: se han compartido análisis, se han debatido propuestas, se han confrontado posiciones y, sobre todo, se han definido nuevos objetivos para una etapa que presenta enormes dificultades. Sin embargo, esta etapa también presenta importantes oportunidades.

La extrema derecha avanza. Las guerras se extienden. El precio de la vivienda expulsa a miles de jóvenes de sus barrios y ciudades. La riqueza se concentra cada vez en menos manos.

Pero también crecen las resistencias y las posibilidades de construir alternativas.

La Conferencia Política de UCE ha servido para preparar ese terreno. Para salir con las ideas más claras, con nuevas fuerzas y con la mirada puesta en los próximos combates.

Ahora toca llevar lo debatido a la calle: fortalecer la organización, ampliar la unidad e impulsar las movilizaciones. La meta es una alternativa basada en la redistribución de la riqueza, la democracia y la paz.

Valencia ha sido un punto de encuentro. Los nuevos retos están ya delante.