En una mañana soleada y con temperatura primaveral, los vecinos de esta localidad están viviendo intensamente su fiesta más grande declarada de interés turístico regional.
Esta mañana se ha celebrado la procesión con la imagen de San Blas acompañada por los diablos que abrían el cortejo con la mitra, tras la imagen las autoridades y sacerdotes y finalmente las danzantas, el consejero de Fomento Nacho Hermando ha asistido invitado por el primer edil de Almonacid y Presidente de la Diputación Álvaro Martínez Chana, han asistido también la Delegada de la Junta en Cuenca Mª Ángeles Martínez y la Diputada de Promoción Económica Elena Carrasco.
En Almonacid del Marquesado se ha mantenido desde tiempo inmemorial una tradición oral que narra el origen de la Endiablada, tanto para la Virgen de las Candelas como para San Blas. En el caso de la Virgen Candelaria se cuenta que, al nacer Jesús, la Virgen debió cumplir con el precepto judío y presentar al niño en el templo a los cuarenta días de su nacimiento (en el calendario litúrgico católico desde el día 25 de diciembre hasta el 2 de febrero). Esta obligación provocó gran inquietud y vergüenza en la Virgen, pues, según el relato bíblico, no conocía varón, y, por tanto, recelaba del comportamiento de las gentes que pudieran observarla en este acto. Aquí es donde encuentran su lugar los diablos, un grupo de hombres con vestimentas llamativas, burdas, estrafalarias, y con unos ruidosos cencerros, los cuales tendrían como objetivo desviar la atención del público para que la Virgen pudiese cumplir con el precepto sin vergüenza y sin sufrir miradas maliciosas.
Para San Blas se da otra explicación muy distinta. Aquí no nos remontamos a la infancia de Jesucristo, sino que nos ubicaremos en las cercanías de Almonacid, en un paraje denominado los Majanares, despoblado de San Clemente o, también, Fuente Vieja, el cual se sitúa entre los términos de Almonacid del Marquesado y Puebla de Almenara. En este lugar, según narra la leyenda, un pastor de Almonacid encontró enterrada la imagen de San Blas. Enterados los habitantes de Puebla de Almenara reclamaron para sí la imagen del santo, surgiendo una disputa por la posesión del mismo. Los del vecino pueblo intentaron llevarlo con unos lustrosos bueyes, los cuales fueron incapaces de mover la imagen; los de Almonacid, que sólo habían llevado unas escuálidas mulillas, se maravillaron cuando éstas trotaron hacia el pueblo, interpretándose como un hecho milagroso, además de atribuir al santo la voluntad de quedarse en este pueblo. Como había sido descubierto por pastores, éstos, en su alegría, comenzaron a hacer sonar los cencerros de sus ganados, dando así comienzo la Endiablada. Los pastores lavaron la imagen, que estaba cubierta de tierra, con aguardiente, único líquido que tenían a mano, hecho que se recuerda cada año en el lavatorio del santo el día 2 de febrero por la tarde.
Hoy festividad de San Blas la procesión se ha desarrollado con la imagen del santo, con el mismo recorrido que la de hoy, la única diferencia es la mitra de los diablos en lugar del gorro floreado como en la procesión de la Candelaria.








