“La IA. Los guías turísticos. El silencio”

“La IA. Los guías turísticos. El silencio”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Podrían estos tres temas ser tres artículos diferentes. Serían columnas de medio tamaño, quinientas palabras, se le añade algunas frases. Pero creo que juntas son más significativas.

1- Hay una enorme carrera para quién ponerse en la cabecera por la IA, Inteligencia Artificial. ¿Esto llevará a que al final, la IA y la IAG superará a la inteligencia humana, tanto individual, colectiva y de la especie…?

Tenemos que aceptar lo que va a suceder. Quizás, en treinta o cincuenta años. Pero de continuar así, sucederá… ¿Tiene o tendrá la IA un límite de avance, de perfeccionamiento de su nivel de “comprensión”’? ¿Éste es hoy el gran problema y cuestión lógico-matemático y psico-moral… la IA tiene un límite…? ¿O, llegará pongamos el caso de cien, y, cuándo llegue a ese nivel, pasará a ciento cincuenta, y, después a doscientos y así, sin límites…?

¿Pero entonces surge la pregunta, qué sucederá con el ser humano, la humanidad… la especie humana, en qué lugar quedará…? ¿Seremos las mascotas de esos sistemas de IA e IAG, que combinarán los macrodatos-Big Data, con los ordenadores cuánticos, y, sistemas lógico-matemáticos de “entendimiento o comprensión” que no podemos imaginar…

¿Imaginemos que nuestra inteligencia está formada o conformada, por veinte grandes factores o vectores: la memoria, la inteligencia, el entendimiento, la creatividad, la imaginación, la percepción, la sensibilidad, etc.? ¿Imaginemos que ahora, sólo nos ganan en algunos de estos vectores o factores, pero imaginemos, que en las próximas décadas, se van acercando en todos, al nivel humano medio, después al nivel humano de los altos talentos, y, al final, superan a los altos talentos y llegan a otro nivel…? ¿Qué sucederá entonces…?

No entiendo los artículos de opinión como un sistema o artilugio cultural para llenar de angustia y pena y desazón a los seres humanos. Pero si entramos en algunos temas, no tenemos más remedio que indicar algunas pautas. Si quieren un factor positivo, en las próximas décadas la humanidad llegará a un nivel de conocimientos de mil realidades, como jamás hemos llegado. Todos los saberes y ciencias darán un salto enorme, no sé si esencial o cualitativo, pero creo que muy cerca de ello. Incluido la salud. Multitud de realidades y saberes cambian radicalmente. Sabrán los que vivan dentro de diez o treinta años, cosas que no podríamos imaginar. A más poder de conocimiento, más libertades en muchos sentidos, y, también más peligros y tentaciones…

2- El tiempo me ha enseñado que no hay tema que toque el ser humano que no sea potencialmente, o, a llegar a un acuerdo o a una polémica por diversos factores. Nos habla la prensa de los guías. De la libertad de guías para acceder a algunos monumentos históricos y explicar. No diré cuales. Pero claro está potencialmente, los grupos de “turistas” pueden llevar sus guías, con lo cual, potencialmente, dichos grupos con sus guías pueden tener unas connotaciones o tener otras. Fijarse en unas direcciones culturales o espirituales o históricas o tener otras.

En fin, no podemos saber de todo los articulistas de opinión. Qué y quién prima, los guías puestos o examinados por el ente cultural, el edificio o entidad cultural, o, puede existir libertad de guías según los grupos que vengan, con sus ideologías, sus finalidades, sus intereses.

Parece que este melón se ha abierto en nuestro patrimonio cultural. Y, cómo todo lo que surge, no es de hoy, trae ya una historia. Pero recuerdo un enunciado que expresaba un profesor de historia de la facultad, “todo hoy, abre puertas a mañanas posibles”. Mejor me quedo aquí, hasta aquí. Este melón como se dice en el sueño y suelo hispánico no van a verlo mis ojos…

3- Nos indica la prensa, las vacaciones del silencio. Las vacaciones que las personas buscan el silencio. El silencio puede ser de muchos modos y maneras. Existen esas personas que van a lugares de turismo masivo, playas o bosques o lagos o grandes ciudades, pero se quedan en un lugar, salen cada día a ciertas realidades, pero vuelven. Diríamos que hacen una especie de cura de silencio. Pero sin negar el turismo masivo. Van a la playa, por ejemplo, media hora, se bañan y vuelven a su nicho o redil o cubil y, leen despacio, miran despacio, recuerdan despacio.

Existe otra modalidad, que es paseos largos por el bosque, la montaña, incluso el mar. O, alquilar una pequeña barca, e insertarse en la naturaleza del agua, quinientos o mil metros, y, estar en ese silencio de los ojos y del corazón. A un lado, la inmensidad del agua, y, en otro lado, allí la playa con cientos de cabezas y brazos y piernas, andando y caminando y descansando al sol.

Y, también existe otra forma o manera, que hemos sugerido algunas veces, aunque el escribiente de este folio no lo haya hecho. Lleva toda la vida diciendo que lo hará o que desea hacerlo. Pero nunca encuentra la ocasión. Existen todavía docenas de monasterios, conventos regidos por monjes y monjas y frailes y frailas… dónde usted, siguiendo las reglas del lugar, con respeto y amabilidad, puede estar durante unos días.

Buscando el silencio, buscándose en el silencio de esos lugares. Que por lo general tienen siglos. Pareces que son de siglos. Algunas de esas paredes, son más antiguas que las ciudades de Estados Unidos. Dicen, que algunos de aquellos lugares, algunos se quedan algunos días… Tienen ustedes unos cientos de estos lugares. Hospederías se denomina… he aconsejado, aunque el escribano no lo haga. Que dedique unos días de todas sus vacaciones anuales, a ir a uno de esos lugares. Existen también para ir en pareja. Creo que le servirán para descansar. Descansar en estos lugares es dejar, sin quererlo, que la mente profunda surja y bulla como un pequeño volcán o seísmo…

Bueno, terminemos estimado lector/a no se queme por fuera con el sol, no se queme por dentro con los recuerdos del pasado, que como tambores le hacen temblar el alma. No se queme con los recuerdos negativos del pasado. Paz y bien.