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La festividad de San Roque en Tarancón se ha reducido este año a una eucaristía en su honor en la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción

La festividad de San Roque en Tarancón se ha reducido este año a una eucaristía en su honor en la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción

Este año debido a la situación de crisis santiaria en la que nos encontramos, la Hermandad de San Roque ha  reducido su celebración a una eucaristía en la Iglesia Parroquial Ntra. Sra. de la Asunción, a la que ha asistido numeroso público que ha completado los bancos del templo parroquial cumpliendo las medidas de distanciamiento y seguridad establecidas, tres personas en cada banco todos con mascarillas.

Los integrantes de la Hermandad de San Roque han lucido para la ocasión unas mascarillas color granate con la imagen del santo bordada en un lateral, el párroco Miguel Alberto López se ha referido a esta celebración en su homilía destacando «la figura de San Roque como un hombre que vivió en los siglos XIII- XIV, los autores no se ponen de acuerdo en la fecha concreta pero en la Edad Media, viajó a Italia como peregrino y cuando estaba allí se produjo la epidemia de la peste, él que no temía contagiarse se dedicó a cuidar a los enfermos, pero la verdadera esencia de San Roque hay que buscarla en su fe, se dejó influenciar por la ternura del amor a Dios«. En Piacenza contrajo la enfermedad; su cuerpo quedó lleno de manchas negras y úlceras. Como no quería ser una carga para nadie, se arrastró hasta las afueras de la ciudad para morir solo y se refugió en un bosque; allí nació un aljibe de agua que le refrescaba la sed. Poco después, un perro llegó con un pan y se lo dio a Roque para alimentarlo; esto ocurrió por varios días, pues el perro sacaba el pan de la cocina de su amo, hasta que un día el amo decidió seguir a su perro hasta descubrir lo que ocurría. Entonces el amo del perro se encargó de cuidar a Roque y curarle sus llagas. Cuando se recuperó, regresó a la ciudad, donde siguió curando no solo a personas, sino también a animales.

Su onomástica es el 16 de agosto. Santo protector ante la peste y toda clase de epidemias, su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos y, ante la desaparición de las mismas reconocían la intervención del santo, por lo que se le nombraba santo patrón de la localidad. Es además protector de peregrinos, enfermeros, cirujanos o cánidos, entre otros.

Durante todos estos días se puede visitar la imagen de San Roque en su ermita, hoy en concreto la imagen está expuesta a las puertas de la ermita donde todos aquellos que deseen visitarla pueden hacerlo, eso sí guardando las medidas de distanciamiento y seguridad recomendadas, además se encuentra expuesto también el santísimo.

En esta ocasión una celebración diferente pero con la misma devoción.