(Por Jesús Gabaldón Navarro)
Tres obras cortas, interpretadas por tres grupos, según edades, para mostrar el trabajo del curso del grupo Infanto juvenil de interpretación.
Las altas temperaturas, apaciguadas con las risas que provocan las obras preparadas por el Grupo de Teatro Sesparke de Tarancon como fin del curso escolar. Un punto y seguido del entusiasta grupo de Teatro que ha vuelto hacer las delicias del publico en el Auditorio de la ciudad.
El grupo creado Conchi Zarco hace alrededor tres décadas forma a niños y adolescentes en el arte escénico y este domingo ha vuelto a mostrar en su tradicional función de fin de curso, el talento de los jóvenes actores y actrices de la localidad.,
Alrededor de una treinta de jóvenes actores y actrices, en tres grupos, por edades, han llenado al escenario con tres obras originales. Una prueba importante tras un curso entero de ensayos.
La cita teatral anual sirve para el cierre de una etapa formativa, si no, pero a su vez es el único acto que se ha mantenido ininterrumpido cada año desde que empezamos» señalan los monitores… En la representación los chicos y las chicas, ha mostrado un espectáculo. «Es el momento en el que todo el esfuerzo, el juego y el trabajo en grupo se transforma en algo que pueden compartir con el público, y eso para ellos es muy especial» apunta Ismael Gómez.
Los grupos tres por edades: los más pequeños, de entre cuatro y nueve años; los medianos, entre 10 y 13; y los mayores, que van desde los 14 hasta los 17, aproximadamente.
Los más pequeños abrían con El país sin nombre, una tierna y divertida. Es una historia sobre una ciudad que lo ha olvidado todo tras un accidente en una extraña fábrica de orejas ortopédicas. Sin saber cómo se llaman las cosas ni qué hacen en su entorno. Se crea la confusión que se apodera de todos… hasta que un inesperado personaje del mundo rural llega con ovejas, quesos y, sobre todo, muchas palabras. La historia combina humor, ingenio y una sutil reflexión sobre la memoria y la identidad.
Ha seguido el grupo de medianas con ¡Vivan las patatas fritas!, Es una comedia con ritmo y situaciones hilarantes. En ella, una pareja humilde intenta aparentar riqueza para impresionar a sus vecinos, provocando una sucesión de malentendidos y momentos delirantes. Con humor y cercanía, la obra invita a reflexionar sobre la autenticidad y el valor de lo cotidiano.
Ha cerrado el grupo de , los mayores, con El detective Man-The-Ko. Comedia policíaca con tintes absurdos y un misterio por resolver. Un asesinato, un detective muy poco brillante y la aparición de mafias rivales enredan una historia donde nadie parece ser quien dice ser. Intrigas, confusiones y sospechosos imposibles
Desde Sesparke cuantos han pasado por el escenario del Auditoioprio en esta nueva representación fin de curso, han querido que sea , un homenaje al trabajo en equipo y el valor de la cultura hecha, desde y para la comunidad.


















