El ciclo reunirá entre mayo y septiembre a intérpretes de primer nivel en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, con cinco conciertos de entrada libre hasta completar aforo.
Villar de Cañas vuelve a escuchar, un año más, la voz de su Órgano Histórico. La temporada 2026 del ciclo de conciertos alcanza ya su decimonovena edición, una cifra que habla de continuidad, arraigo y compromiso con una forma de cultura que no nace del artificio, sino de la constancia de un pueblo que ha sabido cuidar una de sus grandes joyas patrimoniales.
El protagonista silencioso de esta historia es el órgano histórico de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, instrumento del siglo XVIII de Julián de la Orden, maestro organero conquense y constructor de los órganos barrocos de la Catedral de Cuenca. Su sonido enlaza a Villar de Cañas con una de las tradiciones organísticas más importantes de la provincia y convierte cada concierto en algo más que una cita musical: en una manera de escuchar el pasado desde el presente.
El Alcalde de Villar de Cañas, Alejandro Pernías Ábalos, ha puesto el acento en esa dimensión emocional y colectiva del ciclo, al recordar que la música “vuelve para llenar de vida los muros tranquilos de la parroquia” y que el órgano continúa “hablando con la voz del tiempo”. Para el Ayuntamiento, esta programación no es solo una actividad cultural más, sino un punto de encuentro abierto a todos, donde el arte se convierte en emoción compartida y donde el patrimonio se mantiene vivo porque hay una comunidad que lo sostiene.
La temporada se abrirá el sábado 23 de mayo, a las 17:00 horas, con Héctor Guerrero & Implexis melodiis. Será un concierto de gran riqueza tímbrica, en el que el órgano dialogará con flauta travesera, violonchelo y dos sopranos. El repertorio viajará desde el barroco hasta la ópera y la zarzuela, con obras de Vivaldi, Telemann, Puccini, Schubert, Chapí, Penella o Delibes.
El sábado 4 de julio, a las 18:30 horas, llegará una de las propuestas más brillantes del ciclo: Arturo Barba, al órgano, junto a Raúl Junquera, trompeta solista de la Orquesta de Valencia. Bajo el título Viento en los dedos, viento en los labios, ambos intérpretes ofrecerán un programa con obras de Clarke, Haendel, Bach, Gounod, Hovhaness y Piazzolla, en una combinación de solemnidad, virtuosismo y belleza sonora.
El sábado 25 de julio, a las 18:30 horas, el Dúo Remembranzas presentará un concierto-taller especialmente pensado para acercar al público al funcionamiento del órgano, sus registros, su color sonoro y sus posibilidades expresivas. La propuesta une divulgación y música, con un repertorio que incluye páginas de Pergolesi, Vivaldi, Nasarre, Bach, Haendel, Andrés de Sola y Marcello.
Uno de los momentos más esperados tendrá lugar el viernes 14 de agosto, a las 18:30 horas, con OpenBRASS & Celia Miranda. La fuerza del viento metal, la percusión y el órgano se unirán en un programa amplio y luminoso, con obras de Monteverdi, Scheidt, Lully, Susato, Vivaldi, Bach, Haendel, Reckling, Zeller o Lehár. Será una cita especialmente atractiva por su energía escénica y por la capacidad de la formación para llevar la música antigua y clásica a un terreno cercano, vivo y sorprendente.
La temporada concluirá el domingo 6 de septiembre, a las 11:30 horas, con Daniel Martín Salvador & Implexis Melodiis, en un concierto dedicado a Nuestra Señora de la Cabeza. Martín Salvador, organista titular de la Basílica Pontificia de San Miguel, estará acompañado por voces, flauta y violonchelo en un programa que recorrerá el barroco, el clasicismo, el romanticismo y la música escénica española, con obras de Bach, Haendel, Vivaldi, Mozart, Mascagni, Offenbach, Puccini, Francisco Alonso, Moreno Torroba y Sorozábal.
La XIX edición confirma así la madurez de un ciclo que ha logrado consolidarse sin perder su raíz local. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción volverá a ser, entre mayo y septiembre, un lugar de escucha, recogimiento y encuentro. La entrada será libre y gratuita hasta completar aforo, y los conciertos serán grabados para su posterior publicación en el canal de la Asociación de Amigos del Órgano Histórico de Villar de Cañas.
Diecinueve años después, el órgano -destruido durante la Guerra Civil- sigue sonando tras su restauración. Y con él retumba también una idea sencilla, pero profundamente valiosa: que el patrimonio solo permanece vivo cuando se comparte, cuando se cuida y cuando un pueblo decide convertirlo en parte de su identidad.
