La Residencia de Mayores San Ramón y La Milagrosa de Tarancón vive un cambio en su gestión desde 1 de mayo de 2025, cuando la titularidad ha pasado a manos de la Fundación ACESCAM, entidad que asume la responsabilidad de continuar con la atención a los residentes del centro, hasta ahora gestionado por las Hermanas Mercedarias de la Caridad.
La Congregación, que ha estado al frente de la residencia desde el año 1984, ha anunciado esta decisión por la imposibilidad de mantener su presencia en el centro y continuar con su gestión directa, pese a los casi 40 años de dedicación y entrega en este servicio. En coordinación con el Obispado de Cuenca, propietario del centro a través de la Parroquia de Tarancón, se ha acordado este relevo con el fin de garantizar la continuidad del servicio, la estabilidad del equipo profesional y la calidad en la atención a los mayores.
Desde la Congregación se ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad a las familias y residentes a través de una carta dirigida a todos ellos, asegurando que este cambio no afectará al funcionamiento habitual del centro, ni a las condiciones actuales, ni al equipo de profesionales que continuará prestando sus servicios.
La elección de la Fundación ACESCAM, que colabora con el Obispado en la gestión de otras residencias en Castilla-La Mancha, responde al deseo de preservar el carácter humano, cristiano y solidario que ha marcado la trayectoria de la residencia desde su fundación, inspirada en el espíritu del recordado párroco D. José Mª Alfaro.
Las Hermanas Mercedarias de la Caridad se despedirán a finales del mes de mayo de 2025, dejando atrás una etapa marcada por la caridad, el cariño y la vocación de servicio. Eva Parra directora del centro ha anunciado que se les ofrecerá una despedida institucional, poniendo en valor su labor al frente de la residencia durante todos estos años.
El destino de las religiosas tras su salida de Tarancón será decidido por la propia Congregación, que determinará a qué otras comunidades o lugares serán trasladadas en función de las necesidades pastorales y asistenciales.
Por su parte las Hermanas Mercedarias de la Caridad en su mensaje, han recordado las palabras de su fundador, el Padre Zegrí: “Hermanas que os llamáis de la caridad, dulcificad las dolencias de la humanidad, socorriendo a los ancianos y atendiendo a todos los pobres necesitados por amor de Dios.”
La Congregación ha agradecido públicamente la confianza y colaboración de todas las personas que han acompañado su labor durante estas décadas, y ha reiterado su disposición para resolver cualquier duda en este proceso de transición.

















