En una muestra de arraigada tradición y fervor popular, la ciudad de Tarancón celebró anoche la tradicional Noche de Hogueras en la víspera de San José. Aunque en menor número que en años anteriores, la llama de esta costumbre se mantuvo viva con la presencia de un total de 5 hogueras, distribuidas estratégicamente por distintas zonas de la ciudad.
En esta festividad tan esperada, tres hogueras iluminaron la barriada de San Víctor y Santa Corona, otorgándole a la noche un aire cálido y festivo. Otra de las hogueras se erigió en el corazón mismo de la ciudad, en la Plaza del Ayuntamiento, mientras que la quinta y última se congregó junto a la ermita de Santa Quiteria.
Las hogueras, custodiadas por la oscuridad de la noche, congregaron a vecinos y visitantes en torno a su calor y su mística. Sin embargo, fue en la Plaza del Ayuntamiento y la de la ermita de Santa Quiteria donde la algarabía y la tradición alcanzaron su punto culminante.
En estos dos enclaves, la animación fue palpable, acompañada del clásico pelele, un muñeco de trapo que simboliza el invierno y que, al finalizar la jornada, se consumió en las llamas, marcando la llegada de la primavera. El manteo del pelele y el cántico de la clásica canción «El pelelito» formaron parte del repertorio tradicional, llevando la esencia de la celebración a todos los asistentes.
A pesar de las circunstancias de no ser festivo San José, la localidad de Tarancón demostró una vez más su apego a las tradiciones locales y su espíritu festivo, manteniendo viva la llama de las hogueras en una noche agradable en lo que se refiere a meteorología.
La Noche de Hogueras en Tarancón sigue siendo un testimonio vivo de la identidad y la historia de esta localidad, uniendo a sus vecinos en un lazo de tradición, alegría y esperanza ante los tiempos venideros.

















