Tarancón vivió este Viernes de Dolores uno de los actos más tradicionales del inicio de la Semana Santa con la procesión del Rosario Doloroso, organizado por la Hermandad del Santo Entierro y de la Soledad. La imagen de la Virgen, portada a hombros por sus cofrades con hábito negro y cíngulo blanco, recorrió en silencio las calles del casco antiguo de la ciudad, acompañada por numerosos fieles que meditaron los Misterios del Santo Rosario durante todo el recorrido.
La procesión partió desde la Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción, encabezada por la cruz y los ciriales, con la presencia del párroco Miguel Ángel López, que acompañó el cortejo junto a un nutrido grupo de devotos. El paso de la Virgen avanzó por las calles Cedazo, Conde de Retamoso, Plaza Cruz Verde, Plaza del Ayuntamiento, Cruz Oliva, Plaza Culebros, Zapatería, Plaza de la Constitución y General Castell, regresando finalmente al templo parroquial.
Como broche final a esta noche de recogimiento y oración, se celebró un besamanos a la imagen de la Virgen de la Soledad, permitiendo a los asistentes un momento de cercanía e intimidad con la Dolorosa, símbolo del sufrimiento y la esperanza en la tradición cofrade taranconera.

















