El Consejo de Ministros aprobaba este martes martes el fin de la obligatoriedad de las mascarillas en farmacias, centros sanitarios y residencias.
En el Centro de Especialidades de Tarancón, hoy había disparidad, unos sí la llevaban, mientras que otros no llevaban ya puesta la mascarilla y es que con estas temperaturas tan altas, lo cierto es que una gran mayoría ha decidido ya prescindir de ella atendiendo al fin de la obligatoriedad aprobada ayer por el Consejo de Ministros.
Quedará restringida a determinados espacios de hospitales con pacientes críticos o inmunodeprimidos, quirófanos o UCI. Los cubrebocas son el último resquicio de las restricciones de la pandemia de covid que todavía está presente en la vida cotidiana de los españoles. Su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) dará comienzo a una nueva etapa en la que, como en todos los demás ámbitos, serán voluntarias, aunque recomendables en los ámbitos donde haya personas más vulnerables.
Con el Real Decreto que modificará, el Gobierno sigue la recomendación del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en el que ministerio y comunidades votaron el 23 de junio a favor de terminar con la obligatoriedad en los ámbitos mencionados. Era una reclamación que venían haciendo algunas comunidades autónomas, como Madrid, y que ya habían adoptado la mayoría de los países de nuestro entorno.
Desde la última gran ola de covid en España, el verano pasado, las hospitalizaciones, ingresos en UCI y fallecimientos por esta enfermedad cayeron drásticamente y se han mantenido en cifras bajas de forma bastante estable, con subidas y bajadas muy suaves. El último informe publicado por Sanidad, del viernes, muestra las mejores estadísticas desde que comenzó la crisis del coronavirus: 1.297 hospitalizados en planta y 86 en cuidados intensivos.
Este será, previsiblemente, el último paso atrás de las mascarillas obligatorias, después de más de tres años de regulación. El anterior se produjo este mismo año: en febrero dejaron de ser obligatorias en el transporte público. Por entonces había pasado casi un año desde que los españoles habían podido quitársela en los espacios interiores.

















