Con tan solo 10 años, la taranconera ha sido seleccionada entre más de un centenar de aspirantes para interpretar a la joven Nala en el musical más exitoso de España
Hay sueños que parecen inalcanzables y, sin embargo, para María del Hierro, una niña de apenas diez años de Tarancón, ya son una realidad. Desde el pasado 26 de junio, forma parte del elenco de El Rey León, el musical más longevo y exitoso de la Gran Vía madrileña, donde interpreta a Nala de pequeña.
La producción, que este año cumple 15 temporadas en cartel y se prepara para iniciar la decimosexta, ha sido vista por millones de espectadores y es considerada uno de los grandes referentes del teatro musical en España. Entre todos esos artistas que cada día suben al escenario se encuentra ahora una pequeña taranconera que, sin ser plenamente consciente de la magnitud del logro, vive esta experiencia con la naturalidad e ilusión propias de su edad.
Para conocer cómo comenzó esta aventura, Tarancondigital ha conversado con su padre, Juan Antonio del Hierro, quien reconoce que todo empezó casi por casualidad.
Un regalo de comunión que lo cambió todo
María ya mostraba interés por el canto y la interpretación. Desde hacía tiempo asistía a clases de teatro musical en la Academia Raquel Díaz de Tarancón, donde comenzó a desarrollar unas cualidades que más tarde llamarían la atención de profesionales del sector.
Pero el verdadero punto de inflexión llegó con motivo de su Primera Comunión.
«Le preguntamos qué quería de regalo y su única petición fue ir a Madrid a ver el musical de Aladdín«, recuerda su padre entre sonrisas.
Aquella petición sorprendió a sus padres, que consideraron que podían hacer algo más por ella.
«Nos pareció poco y decidimos regalarle una semana de formación en una escuela de musicales de Madrid, con clases de canto y baile.»
Lo que sucedió al finalizar aquella semana fue completamente inesperado.
«Cuando terminó el curso la vimos cantar una de las canciones que habían trabajado allí y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que María tenía algo especial.»
Sus propias profesoras también lo tuvieron claro.
«Nos dijeron que María era un diamante en bruto.»
Aquellas palabras hicieron que la familia decidiera apostar por su formación.
Cuatro horas de viaje cada sábado… para cumplir un sueño
Desde entonces comenzó una rutina exigente para una niña de diez años.
«Todos los sábados íbamos a Madrid para que recibiera cuatro horas de formación.»
Un esfuerzo que nunca supuso un sacrificio para María.
«Ella está muy contenta y disfruta muchísimo.»
Aquellas clases fueron abriendo poco a poco nuevas puertas.
El papel de su vida
Después llegaron las pruebas de selección y los primeros castings, hasta que apareció la gran oportunidad.
Todo el proceso estuvo guiado por Andrea, coordinadora de la academia donde continuó formándose.
«Nos hemos dejado asesorar por ella en todo momento y la verdad es que está yendo muy bien.»
José Antonio insiste en que lo más importante es que su hija sigue viviendo esta experiencia como un juego.
«María se divierte, lo pasa bien y eso es lo importante.»
Y añade una reflexión que define perfectamente la personalidad de la pequeña actriz.
«Ella no es consciente de la importancia que tiene conseguir un papel como este. Simplemente disfruta y se divierte.»
Elegida entre más de cien aspirantes
Lo más sorprendente de esta historia es que El Rey León no suele realizar castings abiertos para incorporar nuevos niños al espectáculo.
Habitualmente la producción trabaja con su propia escuela de formación.
Sin embargo, en esta ocasión decidieron abrir excepcionalmente el proceso de selección.
«Había más de cien aspirantes… y seleccionaron a María.»
Una noticia que cambió por completo el rumbo de estos últimos meses para toda la familia.
Un debut inolvidable
El 26 de junio llegó el momento más esperado: su estreno sobre el escenario de la Gran Vía.
Para sus padres fue una noche imposible de olvidar.
«Fue mágico.»
Pero no solo ellos quedaron emocionados.
Según explica Juan Antonio, la acogida dentro de la compañía fue extraordinaria.
«Todo el elenco le dio la bienvenida.»
Incluso la directora del musical quedó sorprendida por la naturalidad con la que la pequeña interpretó su personaje.
«Nos dijo: ‘Esta niña actúa y ella no lo sabe. Parece que llevara aquí los quince años que lleva el musical’.»
Su padre cree que esa espontaneidad es precisamente una de sus mayores virtudes.
«Ella simplemente disfruta y se lo pasa bien.»
Aunque también reconoce otra de las características que mejor la definen.
«Es muy perfeccionista. Todo lo que le dicen quiere hacerlo perfecto.»
Colegio por la mañana… y musical por la tarde
Compaginar los estudios con un espectáculo de estas características podría parecer complicado, pero la familia asegura que, de momento, todo marcha según lo previsto.
«Está compaginando muy bien el colegio con los ensayos.»
La organización y el apoyo familiar están siendo fundamentales para que María pueda seguir disfrutando de ambas facetas sin perder la ilusión.
Un futuro por escribir
Cuando preguntamos a Juan Antonio qué puede venir ahora para su hija, la respuesta refleja perfectamente la filosofía con la que están afrontando esta aventura.
«No lo sabemos.»
La familia prefiere mantener los pies en el suelo.
«Seguiremos dejándonos asesorar por Andrea… y que pase lo que tenga que pasar.»
Mientras tanto, María continúa haciendo lo que más le gusta: cantar, bailar, interpretar y disfrutar encima de un escenario.
Porque, al fin y al cabo, quizá ese sea el verdadero secreto de una niña de Tarancón que, con solo diez años, ha conseguido llegar hasta uno de los musicales más importantes del mundo sin dejar de ser simplemente eso… una niña que juega a hacer teatro.
Y quién sabe si este papel de Nala no será solo el primero de una trayectoria artística que acaba de comenzar.
