Este año la celebración de la Misa del Gallo en Tarancón ha estado protagonizada por la pandemia por segundo año consecutivo, la propia responsabilidad individual que decidió simplemente no asistir y quedarse en casa. Varios bancos vacíos completamente tanto en la Parroquia de San Víctor y Santa Corona, como en la de Ntra. Sra. de la Asunción.
Pero una Eucaristía en ambos casos solemne y con devoción seguida por los fieles que decidieron asistir, con la participación activa tanto en las lecturas y peticiones como en los cánticos de villancicos en toda la celebración.
El templo de San Víctor y Santa Corona no lograba completar los bancos , el párroco Miguel Angel Caballero oficiaba la ceremonia, en la que el coro parroquial amenizaba la eucaristía en distintos momentos de la celebración. En la homilía Miguel Angel Caballero ha destacado “que el Niño Jesús nace en nuestros corazones, la posada en la que no había sitio para él puede ser que llenamos nuestra vida de cosas que son innecesarias y no dejamos sitio para Jesús” en referencia al evangelio que relataba cómo tras no haber sitio en la Posada, Los Pastores tras la anunciación del Ángel corrieron a adorar a Jesús. Ya al término de la misma los asistentes interpretaron el clásico villancico Noche de Paz con toda solemnidad.
En la parroquia Ntra. Sra. de la Asunción la misa del gallo fue oficiada por el párroco Miguel Alberto López, con la solemnidad que caracteriza esta celebración, amenizada también en diferentes momentos de la eucaristía por el coro parroquial que interpretaba varios cánticos durante la ceremonia.
Pero en esta ocasión y por segundo año consecutivo no hubo degustación de dulces navideños ni momentos de compartir conversación tras las celebraciones, una vez terminadas las Eucaristías en ambos templos todos los asistentes regresaron a sus casas para seguir celebrando la Navidad en familia.

















