El próximo lunes, 26 de agosto, el cementerio de Tarancón será escenario de un emotivo acto en recuerdo de los fallecidos en los hospitales de la localidad durante la Guerra Civil y la posguerra, gracias al esfuerzo de una asociación local que ha logrado documentar a estas víctimas. En la ceremonia, se erigirá una nueva placa conmemorativa que incluirá los nombres de ocho brigadistas internacionales: tres franceses, dos belgas, dos alemanes y un austriaco. Estos nombres se sumarán a los de Allan Craig, William McGuire y William Crawford, ya presentes en la placa dedicada a los brigadistas escoceses.
Este homenaje no solo recuerda a los brigadistas, sino que también pone en evidencia el trágico destino de decenas de personas cuyos restos desaparecieron del cementerio durante la reforma de los años 70, llevada a cabo bajo el mandato del último alcalde de la dictadura en Tarancón. La memoria de estas víctimas, muchas de ellas locales, es un testimonio del papel crucial que Tarancón desempeñó en la sanidad de la época, albergando varios hospitales donde muchos perecieron sin dejar rastro.
Uno de los momentos más conmovedores será el tributo a Allan Craig hijo, fallecido el pasado 2 de agosto en Fortrose, Escocia, tras años de lucha contra el Alzheimer. Craig fue una figura clave en la creación del primer memorial en el cementerio de Tarancón en octubre de 2011, donde también se plantó un olivo como símbolo de paz. Su legado perdurará como un ejemplo de la incansable lucha por la dignidad y la memoria de aquellos que se enfrentaron al fascismo.
Además, durante el acto se corregirá la placa dedicada a los taranconeros que murieron sirviendo en el Ejército Popular de la República Española (EPR) y en las Milicias Antifascistas, añadiendo nuevos nombres que habían sido omitidos.
Este acto cierra un ciclo de memoria iniciado por Allan Craig, consolidando el cementerio de Tarancón como un espacio único en España donde se rinde homenaje conjunto a brigadistas internacionales, víctimas de la dictadura y aquellos que dieron su vida en los frentes de batalla y en los hospitales locales. Las cuatro placas, alineadas hombro con hombro, reflejan la misma solidaridad y valor con la que aquellos hombres y mujeres defendieron la República contra el fascismo europeo de Hitler, Mussolini y Franco.
















