Pedro Antonio Pulpón Del Saz se encontraba cenando en el recinto ferial cuando se dio cuenta de que una joven de unos 20 años tenía serias dificultades para respirar
En medio del ambiente festivo, entre música, reuniones de amigos y cenas en los chiringuitos del Recinto Ferial de Tarancón, se produjo durante estos días de fiestas un episodio que pudo haber terminado de una manera muy diferente. Sin embargo, tuvo un desenlace feliz gracias a la rápida intervención de un joven taranconero.
Pedro Antonio Pulpón Del Saz se encontraba cenando tranquilamente en uno de los establecimientos del recinto. De repente, reparó en que, en la mesa de al lado, una chica estaba tosiendo de una manera que le llamó especialmente la atención. Algo no iba bien y, casi de inmediato, Pedro Antonio comprendió que podía estar ante una situación de emergencia.
El joven, que ha estudiado Enfermería, no dudó en levantarse de la mesa y acercarse a la chica. “No te preocupes, que voy a ayudarte”, fueron sus palabras mientras comenzaba a practicar las maniobras necesarias para intentar conseguir que la joven recuperara la respiración.
Fueron alrededor de diez minutos muy intensos, en los que el tiempo pareció detenerse para todos los que estaban alrededor. Diez minutos que se hicieron eternos mientras Pedro Antonio continuaba con las maniobras y los nervios se apoderaban de quienes presenciaban la escena.
Finalmente, el esfuerzo tuvo recompensa y la joven, de unos 20 años, comenzó a poder respirar de nuevo. El alivio fue inmediato después del enorme susto vivido, tanto por ella como por las personas que se encontraban a su alrededor.
Pedro Antonio recuerda lo sucedido con la satisfacción de haber podido hacer algo que, en ese momento, era fundamental. Más que sentirse un héroe, se considera afortunado de haber estado allí y de haber sabido reaccionar cuando la situación lo requería.
Y es precisamente esa capacidad de percibir el peligro y actuar con rapidez la que convirtió un momento cotidiano durante las fiestas en una experiencia que difícilmente olvidarán quienes la vivieron.
A veces, las historias más importantes suceden precisamente cuando menos se esperan. Entre las luces, la música y el ambiente festivo de estos días, un joven taranconero vio que alguien necesitaba ayuda, dejó su cena y acudió a auxiliarla. Sin embargo, su formación, pero también su decisión de actuar sin perder un segundo, resultaron determinantes para que aquella noche terminara con un final feliz.
Una historia que recuerda también la importancia de conocer las maniobras básicas de primeros auxilios y de saber mantener la calma ante una emergencia. Porque, en ocasiones, unos minutos y una persona preparada pueden marcar una diferencia enorme.



















