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“Biblias históricas y Derechos Humanos”

“Biblias históricas y Derechos Humanos”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Existen docenas, si no cientos de Biblias, tanto judaicas como cristianas, que han tenido un valor histórico, estético, religioso, jurídico, cultural, filológico esencial e importante.

Usted o yo o su vecino puede que sea ateo o agnóstico o creyente en cualquier religión, pero la Biblia, sea el Antiguo Testamento o el Nuevo Testamento ha tenido en usted una enorme importancia, aunque no lo sepa. En el paraguas de Occidente, se ha desarrollado en cientos de campos, si es en otras metafísicas o geografías metafísicas o culturales o religiosas, también, porque los Derechos Humanos que se han extendido, en parte por todo el planeta, beben mucho de concepciones bíblicas, le guste a usted admitirlo o no…

Hoy, quisiera mencionar una serie de Biblias, que sobre algunas deseaba construir un artículo individual, pero que los cambios del tiempo interno y externo, pues posiblemente no los haga, pero algunas Biblias, que quizás usted nunca haya oído hablar de ellas, pero que es necesario, al menos, que conozca o le suenen el nombre. Algunas están encerradas en archivos y bibliotecas bajo diez llaves combinatorias de números, por su valor y su importancia y sus siglos de historia, otras se han hecho facsímiles, de otras existen decenas de miles de copias…

Entre otras muchas estarían: Biblia de Gutenberg, Biblia de Huesca, Biblia de los Cruzados, Biblia del Cardenal Maciejowski, Biblia de san Esteban de Harding, Biblia Románica de Burgos, Biblia de San Luis de la Catedral de Toledo, Biblia Alfonsino de 1280, Biblia de Ferrara, Biblia del Oso, Biblia Ilustrada de la Haya del siglo XII, El Códice Sinaítico, Biblia de Ginebra, Biblia del Rey Jacobo, La Vulgata, Biblia de Borso de Este, Biblia de los Setenta, etc.

Es para mi una perplejidad o una paradoja que existan personas, se sea ateo o agnóstico o creyente en otra religión, que lean decenas o cientos de libros y no lean la Biblia, o trozos de la Biblia o libros de la Biblia, porque en esta obra, que es una realidad que se ha tardado siglos en su materialización y cristalización, hay conceptos e ideas y datos y argumentos que entran en todos los campos del saber humano: literatura, artes, historia, geografía, cultura, religión, espiritualidad, costumbres, filosofía, relatos, poesía, etc. Cualquier temática existe algo de ella, en la Biblia –libro de libros-. Para mí, reitero que es una paradoja que alguien, pueda haber leído una docena o cientos o miles de libros y, no haya leído una o varias veces, la Biblia, sea en forma fragmentaria o sea por libros… Desde luego que leído, meditado, reflexionado, pensado, analizado temas y temáticas bíblicas.

Sé que ya estamos en una cultura visual y audiovisual, y que la cultura basada casi ostensiblemente en la lectura se está terminando. Diríamos que son fases de la historia, durante milenios, la cultura se transmitía esencialmente de forma oral, después, de forma oral y escrita, y, así hemos estado desde la creación de la escritura hasta el momento actual, y, ahora, ya hemos entrado en una fase o etapa audiovisual. Cierto es que existe el nivel oral y la dimensión oral, pero también la escrita en menor medida, pero ya, casi toda la población, se cultiva interiormente en multitud de campos con la información audiovisual. Guste o no. Esa es la realidad que tenemos…

Es fácil comprobar el anterior aserto, es cierto que alguien que aprenda un oficio y una profesión habrá leído y estudiado decenas o cientos de libros, pero también es cierto y es verdad, que casi toda la población ha visto miles de películas y de programas de televisión y de cine, pero no ha leído el mismo número de libros, ni de números de periódicos. Aceptemos la realidad, con todos los matices que queramos, el planeta hablando culturalmente, ha cambiado la forma de la transmisión de la cultura, se ha transmutado de forma masiva, es ya audiovisual. No sé lo que será mañana. Pero hemos entrado en esta tercera fase de la geocultura como transmisión de conocimientos, datos, ideas, imágenes, percepciones, argumentos, razones, demostraciones…

No me gusta citar, pero te encuentras tantas personas que leen unas decenas de libros o cientos o miles de libros, y, no han leído algunos libros de la Biblia, o trozos de la Biblia de un lado hacia otro. Nos gusten o no, las grandes ideas que constituyen la civilización occidental todavía son concepciones bíblicas o derivadas de la Biblia: por ejemplo, el concepto de Persona, el concepto de ética y moralidad, el concepto de justicia y equidad, el concepto de libre y libertad, el concepto de espiritualidad y religión, el concepto de sociedad, y, miles de conceptos e ideas que están dentro del tapiz que somos y conformamos el mundo.

Dirá usted con razón, cualquier idea, la que sea, sea sobre la persona o la libertad o la  sexualidad o lo bueno moral está formada o conformada por multitud de raíces y fuentes que han terminado en la concepción actual. Es cierto, existen influencias griegas, romanas, eslavas, islámicas, fenicias, egipcias antiguas, mesopotámicas, etc. E, ideas que han pasado por cientos o miles de pensadores y pensadoras en todas las áreas y ramas. Es cierto. Pero la impronta fundamental es y sigue siendo bíblica, bíblica del Viejo o del Nuevo Testamento. Esta es la realidad, la crea usted o no… Esta es la realidad le guste o disguste…

Y, si un día, la influencia de la Biblia disminuye ostensiblemente, pues ya estaremos en otra civilización con unos fundamentos metafísicos distintos, y, por tanto, será otra civilización-cultura, será otra concepción de lo humano, será otro tipo de humanidad. Es más, la Biblia está en muchos sentidos, se ha extendido por otras culturas y civilizaciones, por ejemplo, en las concepciones de Derechos Humanos. Paz y bien.