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“Debo confesar que existen cuestiones que no sé resolver intelectualmente”

“Debo confesar que existen cuestiones que no sé resolver intelectualmente”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Sé, que no son tiempos para decir esto, sé que esto es hacerse el harakiri como articulista de opinión. Pero si soy sincero, siempre han existido cuestiones que no sé la solución.

Ciertamente, no son solo cuestiones sobre la Naturaleza, porque la ciencia correspondientes todavía no ha llegado a un saber cierto y verdadero. Que en este campo, existen cientos de temas. Y, ya, ya sé que la cultura no llegará a descubrirlas, al menos, mientras que yo siga respirando, quizás después si se consiga.

Pero me refiero a multitud de esos temas, que se abordan en parte por las ciencias sociales, la filosofía, las humanidades, las artes, la moral, las teologías, etc. En este cúmulo de temas y cuestiones y áreas y conjuntos de realidades… existen multitud de cuestiones, que debo confesar, que no sé la solución, no encajan todas las piezas en mi cabeza, sé que será falta de conocimientos, falta de inteligencia, falta de una concepción moral correcta, quizás falta de mil cuestiones. Podría poner decenas de casos. Porque por un lado esta la vertiente afectiva de personas implicadas –que no necesariamente tengo que ser yo, y, que generalmente no soy yo-, por otro lado, está que dimensión u horizonte o aptitud valoras más: la moral o la ética, la psicológica o psicomoral, la social o la sociedad, los derechos humanos clásicos o alguno nuevo que esté abriéndose camino, y, mil otros temas…

El mundo de la Naturaleza es enormemente complejo, y, solo hemos rozado la superficie, bajo mi modesto entender –existen miles de millones de galaxias, por tanto, no sabemos que habrá dentro de ellas o fuera de ellas-. Pero el mundo humano es enormemente complejo, las filosofías y los sistemas sociopolíticos y los teológicos-religiosos y, algunos instrumentos más, como las artes, quieren poner un poco de orden. Pero yo confieso, que todo esto supera mi inteligencia. He abogado tantas veces, porque las ciencias aborden los temas de humanidades, para que nos den luz, pero supongo que como las cosas de palacio irán despacio. Es cierto que las ciencias sociales, apenas tienen tres siglos, desde sus primeras sistematizaciones… Esperemos que aquí se abran nuevos campos de saber y de verdad. Y, desde luego también esperemos que la informática, nos ayude a comprender y comprendernos mejor…

No sé, hasta dónde está el tema de la relación entre Naturaleza y Cultura. Este es el quid de la cuestión, o al menos, uno de ellos. Hasta dónde un individuo con su libertad y su voluntad puede modificar la Naturaleza, sea la propia o sea la de los otros, o sea de la sociedad, o sea de la misma naturaleza. Aquí, aquí nos debatimos con enormes dudas y enormes desalientos y enormes dilemas… Siempre recuerdo una conferencia dada por un viejo jesuita, ya con edad muy avanzada, que dijo una frase que jamás se me olvidará, y, la recuerdo después de casi cinco décadas… “ahora los filósofos y teólogos, porque han estudiado filosofía y teología, y, han hecho un doctorado, ya creen que saben de ética y de moral y de teología moral…”.

Es decir, decía aquel jesuita, que llevaba setenta o casi setenta años estudiando teología y filosofía y moral, y, decía que apenas sabía casi nada. Y, que las nuevas generaciones, que llevaban una quincena de años, ya creían que tenían la solución a los graves y grandes  problemas de moral y de teología moral… Aquella frase, y el tono que utilizó, nunca se me ha borrado de la cabeza… Recuerdo, que había sufrido, lo que hoy se denomina un ictus. Entonces, tenía otros nombres… En fin, aquel hombre, se le notaba que un lado de su cuerpo, no lo movía bien…

Todo esto y más cosas me lo han recordado, al encontrarme con un nuevo caso, una variedad de la vida, un ejemplo de que la vida, siempre está poniendo o descubriendo o inventado casos o realidades o casos morales, como aquellos matemáticos griegos que siempre buscaban nuevos problemas matemáticos, “dadme problemas matemáticos”, dicen que decía el viejo Euclides. Pues algo así sucede con la vida, con ocho mil millones de seres humanos, pues existen una enorme variedad de actos humanos, de posibilidades de acción humana…

Pues, hoy me he encontrado con este tema o cuestión, pero planteado desde otro lado de la realidad, con un artículo firmado por Rebecca Collins Jordan, publicado el 28 de diciembre del 2024, titulado: Por favor, solo déjenme amar a mi esposa, publicado en The New York Times en español.

Yo, confieso que me cuesta mucho trabajo entender el mundo natural y de la Naturaleza, incluso lo ya descubierto, pero inmensamente más, me cuesta entender y comprender el mundo social y humano, tanto el individual como el colectivo, tanto el interior, como el exterior. Solo sé que se está abriendo una nueva era histórica, que no sé dónde nos llevará. Pero yo creo, si existe derecho de expresión y de libertad de expresión, yo creo, sin que nadie se ofenda, yo quiero creer, sigo creyendo, creo que debo creer, que si las personas siguen los diez mandamientos o mandatos de Moisés, las personas y las sociedades se evitan muchos problemas, angustias, sufrimientos…

Yo, sigo creyendo que debe existir una naturaleza humana y por consiguiente una naturaleza humana con unas leyes regulares, igual o parecido o semejante, como existe unas leyes de la naturaleza física. Nadie se ofenda, porque a nadie deseo ofender, y, desde luego, a nadie deseo se le margine, o se le silencie, o se le manipule o se le quite, ni un derecho natural de su ser. Paz y bien.