(Artículo de Jesús Millán Muñoz)
Hay etapas históricas y en zonas geográficas, que hay que pulsar el acelerador, hay etapas que hay que pulsar el freno. La cuestión es si en la Península Ibérica hay que pulsar el freno.
El principio que una guerra o conflicto armado se sabe cuándo empieza pero no cuándo termina, ni cómo va a terminar, se cumple irremediablemente. He añadido a esta frase de siglos, un matiz, “A veces, no se sabe muy bien cuándo empieza, porque las guerras y conflictos se van preparando como cuando se calienta el agua, poco a poco, hasta que estalla…”. Hasta que la rana se muere, porque ya no le da tiempo saltar o salir del agua quemando a borbotones…
Recuerdo cuándo Ucrania, por citar un conflicto cercano en tiempo y espacio, que ya incluso había un presidente que iba a ser el nuevo presidente puesto por los nuevos conquistadores. Ya, llevamos años, y no hay visos de llegar a acuerdos. No sé, si los españoles sean de la región que sean se están dando cuenta de este hecho… No sé si unos y otros, de un color y de otro, de una zona del país o de otra, se están dando cuenta, si han llegado a la conclusión a ver si están calentando demasiado el agua. Y, no sé si se están dando cuenta, que además de los problemas de dentro, y, las fuerzas y presiones desde dentro. Existen muchas desde fuera. Que los de fuera también pueden tener sus intereses y fijarse.
Han pasado ya varios años de la guerra de Ucrania, que iba a durar, unas semanas, a lo máximo un mes.
Llevamos meses y años leyendo crónicas, imperfectas, porque así es la prensa en determinados temas. Pero nunca llega el mes siguiente. Unos, unos no pueden retirarse de lo conquistado, otros no pueden permitir darles lo conquistado. Aquellas partidas de ajedrez que durante toda la Edad Media se jugó en esta Península Ibérica. Quizás, quizás por eso nosotros nos es más fácil entender los conflictos. Empiezan y empiezan y reempiezan siempre. Quizás, nosotros al siglo veintiuno, no hayamos superado en este tema la Edad Media, la herida de la edad media, decía un conocido mío hace ya muchos y muchos años. Quizás, no hayamos superado esa herida.
Y, de una manera y otra, siempre estamos con esa herida o trauma. Siempre estamos “luchando” entre nosotros, los comuneros contra el emperador, los Borbones contra los carlistas, los liberales con los absolutistas, los de izquierda con los de derechas, los regionalistas con los nacionales. Siempre estamos en lucha o dialéctica, quizás sea producido por ese trauma medieval que continúa siglo tras sigo, con nuevas banderas. Cierto es que hubo dos siglos de paz interior, porque todos los conflictos los teníamos fuera y en el exterior. Quizás, defendiendo Europa. Cosa que Europa no sé si alguna vez lo agradecerá. Europa es Europa hoy, entre otros motivos, porque España puso muchos remedios para que continuara siendo Europa. Pero este es otro tema…
Nadie, casi nadie pensó que se podría tener otra guerra clásica y tradicional en Europa. Nadie pensó que podría existir otra guerra tradicional, con dos ejércitos enfrentados de dos países-Estados, y, todas sus coaliciones. Yugoslavia fue otra guerra de otro tipo, una guerra interior. Pero ha existido. O, quién podría pensarlo que podría suceder, no se atrevía a indicarlo. O, quién sabe…
Aprendamos la lección, aprendamos la lección, aprendamos la lección en esta Península Ibérica, enfriemos todos los procesos que se están produciendo en este trozo de Europa. Enfriemos el agua que se va calentando a borbotones… Europa aprenda la lección, Europa enfríe el proceso de calentamiento que está sucediendo en su flanco sur-oeste. América del Norte, el eje Francia-Alemania-Inglaterra, y, Bruselas aprenda la lección. Enfríen los procesos de la Península Ibérica, háganlo ahora que todavía están a tiempo…
¡Paz y pan y bien…! ¡Aviso a caminantes, reflexiones de un caminante…!

