(Artículo de Manuel Valencia Alonso)
«Cuéntame un cuento y verás qué contento me voy a la cama y tengo lindos sueños», así reza el estribillo de la conocida canción del grupo “Celtas Cortos”, que hoy mejor que nunca viene a ilustrar de forma gráfica la realidad del relato político.
Por desgracia, la política nos bombardea constantemente con el relato prefabricado de los acontecimientos. Los partidos dominantes, sobre todo, construyen constantemente la narración de los hechos en un esfuerzo cortoplacista por influir en la opinión pública, con objeto de dominar el relato. De esa pretenden modificar el hecho histórico, aunque se olvidan de aspectos que en la actualidad son muy importantes y en tiempos pasados no existían. Como la justicia que garantiza los derechos y el cumplimiento de la ley, la variedad de los medios de comunicación que ofrecen una visión amplia de la actualidad, el desarrollo cultural y económico, los acontecimientos internacionales, los sucesos naturales y un sinfín de aspectos que determinan la historia real, pasando a segundo plano los distintos relatos de los partidos políticos.
La historia contempla los acontecimientos acaecidos de forma cronológica y objetiva, mientras que el relato es la forma de contar los hechos. La historia es el «qué» y el relato es el «cómo». Los políticos se afanan en difundir su versión, pensando que de esa forma fabrican la historia, pero es justamente al contrario. La narración histórica determina el relato.
Los líderes políticos, con su egocentrismo desmedido, están obsesionados con «el lado bueno de la historia», como si hubiera varios lados; y por mucho que lo repitan utilizando métodos propagandísticos, más propios de los buhoneros que vendían sus elixires maravillosos y que luego resultaban ser un timo. Deben tener presente, por si todavía no se han enterado, que los políticos van siempre detrás de los movimientos ciudadanos, aunque dejemos que ellos se tiren el “pisto”. Dejen de fabricar cuentos que no se cree nadie, cuenten la verdad y dedíquense a gobernar y a facilitar la vida de los ciudadanos.


