(Artículo de Manuel Valencia alonso)
En el antiguo mito griego, Pandora fue la primera mujer mortal creada por los dioses como un castigo a la humanidad. En su boda Zeus regaló una caja a Pandora que contenía todos los males del mundo; esta, movida por la curiosidad, abrió la caja, liberando todas las desgracias que permanecían encerradas en dicha caja.
A estas alturas de la democracia, no debemos tener secretos encerrados, salvo los que afecten a la seguridad del país.
En los últimos días, hemos escuchado las alarmantes manifestaciones del exministro Miguel Sebastián, referentes a las joyas encontradas en el despacho particular del expresidente Zapatero; de las cuales, presumiblemente, se trataba de herencias familiares y regalos —Dios sabrá de quiénes—. El señor Sebastián, habitual en los medios, afirmaba: «Estos regalos han sido una práctica habitual en todos los gobiernos», incluso que él mismo los había recibido. Me parece alucinante que estos regalos, en este caso joyas de enorme valor, no fueran del conocimiento público y, por supuesto, depositados en el Patrimonio Nacional
Como ciudadano raso, se me ocurren varias preguntas. ¿De cuántas joyas y regalos de exagerado valor estamos hablando? ¿Quién o quiénes los han recibido? ¿Ha habido algún dirigente político que las haya depositado en las arcas del tesoro? Y un sinfín de preguntas más. Los ciudadanos tenemos el derecho a saber con pelos y señales todo lo concerniente al Estado y, por supuesto, si hay que tirar de alguna manta, sea de quien sea, que se tire cuanto antes.
Debemos agradecer al periodismo, sobre todo de investigación, que abran todas las “cajas” habidas y por haber, así como todo lo tapado por las “mantas del poder”. Gracias a ellos, y no a la fiscalía, conocemos toda la podredumbre que envuelve a nuestros dirigentes políticos. No deberíamos mencionar que se trata de una costumbre instaurada en nuestra sociedad, ni aludir al efecto comparativo con otros países. Si queremos tener una democracia limpia, los ciudadanos tenemos el derecho a conocer toda la verdad, por dura y asquerosa que nos resulte.
Me da la impresión de que en estos momentos, muchos dirigentes políticos, a todos los niveles, están rebuscando en sus cajones secretos, cajas de seguridad etc., para deshacerse de estos regalos. ¡Vaya fauna!

