La crisis de Ceuta

La crisis de Ceuta

(Artículo de Manuel Valencia Alonso)

Otra vez el relato político trata de enmarañar el lamentable suceso acaecido en Ceuta en los últimos días. Como de costumbre, ningún gobierno se hace responsable. Echan la culpa a las mafias y a los bulos difundidos por las RR. SS. Pero los gravísimos acontecimientos vienen provocados por el efecto llamada que ha producido la regularización masiva de inmigrantes, la dichosa sentencia del TS y la difusión interesada por parte de Marruecos de la impunidad, lo que ha supuesto una auténtica invasión de personas marroquíes, en su mayoría jóvenes y niños, que han entrado nadando por el Tarajal.

            Pero hagamos un poco de historia para clarificar un poco las ideas. La historia de Ceuta comenzó hace más de 3000 años, aunque los primeros núcleos de población datan del II milenio. Hubo un asentamiento fenicio y posteriormente pasó a ser del imperio cartaginés, luego del imperio romano, y más tarde formó parte de la Hispania visigoda.

Después de distintos intentos por parte de los musulmanes por apoderársela, Felipe II la anexionó a la corona de España. Paralelamente, la historia de Marruecos, tras la islamización en el siglo VII, y las distintas dinastías del norte de África se disputaron la soberanía. En 1912 se instauró el Protectorado francés en el centro y el Protectorado español en el norte y el sur. Tras años de resistencia, Marruecos recuperó su plena independencia en 1956.

Por lo tanto, pasaron 4 siglos, al menos, del establecimiento de la ciudad y sus territorios aledaños por parte de España y así sigue.

Recientemente, el Tribunal Supremo (TS) ha confirmado en una sentencia que la ley de extranjería no permite aplicar el rechazo en frontera, también conocido como ‘devoluciones en caliente’, a las personas migrantes interceptadas en alta mar, que pretenden entrar a nado en las ciudades de Ceuta y Melilla. Sino solo para aquellos que intentan hacerlo superando los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas”.

No obstante, -indica la Sala- “nada impediría que, de establecerse elementos de contención en el mar para proteger la línea fronteriza, pudiera ser de aplicación la referida disposición a quienes pretendieran cruzar irregularmente la frontera superando esos elementos de contención marítimos”.

Por lo tanto, si se trata de poner un obstáculo físico en el mar o bien modificar la Ley de Extranjería para que esto no vuelva a producirse, que se haga inmediatamente.