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“León XIV, Trump y Evelio Menjívar Ayala”

“León XIV, Trump y Evelio Menjívar Ayala”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Las Autoridades Máximas de los doscientos Estados en el mundo, no pueden caer en la tentación de utilizar a sus religiones contra otras. Si lo hacen nos enfrentamos al abismo.

– En la prensa viene las noticias, casi desde hace semanas, las desavenencias de León XIV con el señor Trump. En el Mundo.es un comentario-crónica-artículo lo titula así: “El choque filosófico, teológico y político del Papa con Trump”, firmado por Pablo R. Suances.

Y, para quién conoce un poco de la Historia e Historia de la Iglesia, sabe, que no ha habido un siglo, creo que ni una generación de veinticinco años, que el Papado de turno no haya tenido desavenencias, cuando no conflictos graves, con una parte del poder político del momento. Es diríamos, como la tragedia que persigue al cristianismo.

En los primeros siglos la persecución al cristianismo, en la Edad Media, hubo episodios muy graves, en el siglo veinte que les voy a contar, no sé si ustedes saben lo del Papa del momento con Napoleón Bonaparte, en el siglo XIX. Podría citarle acontecimientos graves de desequilibrios entre el poder político del momento o parte de él, con el poder religioso del cristianismo. No sé, no sé si en otras religiones del mundo les ha sucedido lo mismo… pero en el cristianismo sí. Es cierto, que en el siglo veinte no todo fueron desequilibrios, pero si demasiados… siempre hay en alguna zona del planeta, que en mayor o menor grado, la armonía cruje entre el Papado y el Poder de ese territorio, tenga un color o tenga otro.

Por lo general el poder político del momento quiere que el Poder Religioso del momento, del cristianismo, les apoye en todas sus aventuras. Y, el Papado que es una entidad e institución demasiado antigua, sabe y conoce, que todo llega y todo pasa. Al menos hasta el momento. El cristianismo es una realidad muy compleja, y, no cabe entera en ningún Poder Político del momento.

De todas formas el señor Trump puede saber mucho de negocios, puede haber llegado a acuerdos a nivel, de alto nivel con las elites norteamericanas, incluso en parte con las de Europa y Occidente, para buscar una serie de fines, para que en definitiva, Occidente no desaparezca de ser actor y Actor de Primera en el mundo. Porque a veces, creo que todo el tinglado mundial, en estos momentos es esa cuestión. Es si se entienden las seis o siete grandes potencias entre sí, o cómo organizan las seis grandes potencias el mundo entre sí: ¿Europa, Rusia, China, India, Islam, Norteamérica-Occidente, África…?

Pero el señor Trump no creo que sepa los entresijos profundos de la historia humana, de la antropología-psicología humana, ni de la religiosidad-espiritualidad humana, ni desde luego del cristianismo. El Papado, se sea ateo o agnóstico o teísta o creyente en otra religión no-cristiana, es de alguna forma el que representa, es la simbiosis-síntesis-resumen de multitud de aspectos y variables y funciones de la realidad humanística y de las humanidades de la misma Humanidad a lo largo de los siglos.

Nos cuenta el cronista del artículo que comentamos que un obispo que ha nombrado el Vaticano en Norteamérica, es un inmigrante ilegal que llegó metido en un maletero de un vehículo. Siempre o casi siempre, desde ya tantas décadas me he dado cuenta, que el Poder Religioso y cultural y Político del Vaticano, siempre se mueve en dos direcciones o dimensiones, en el silencio, como Pío XII, y, su drama de su tiempo y su época, es decir, en las cuevas subterráneas del silencio y de la diplomacia.

Y, por otro lado, en los gestos pequeños o medianos. El Poder del Vaticano, rara y singularmente, ha aprendido y aprehendido que su deber y su obligación en el mundo, es no enfrentarse total y radicalmente con nadie, al menos eso lo intenta, pero en el silencio va intentando armar, soluciones más humanas. En todos los temas. Diríamos que es el trabajo de y sobre y con la humanidad en el silencio. No harán grandes leyes, pero si predican grandes principios. Pueden que no cambie totalmente nada, pero cambia todo un poco.

En el siglo veinte quedó demostrado este principio en Europa, las No-democracias que respetaban con su Poder Político al cristianismo, fueron mucho más suaves que las No-democracias que no respetaban al cristianismo, a lo sumo lo toleraban, o, incluso algunas los atacaban…

El Poder Religioso del cristianismo, especialmente el del Vaticano, tiene un conocimiento muy profundo de la historia del mundo, de la historia de las religiones, de la historia del cristianismo. Sabe que algo que suceda hoy mismo, que para la mayoría de la población es novedoso, para el cristianismo ya sufrió ese acontecimiento de una forma o de otra, hace dos o diez o quince siglos. El cristianismo del Vaticano es la entidad e institución que más sabe de historia y de la historia del mundo. Por eso siempre aprende adaptándose a nuevas situaciones…

Puede que el señor Trump quisiese que el Vaticano se pusiese totalmente a su lado en las cuestiones que están en funcionamiento en estos meses, algo así como la concordancia entre Pío XII y Roosevelt, o la concordancia de Juan Pablo II y Reagan, pero en Washington no entienden y no comprenden que no son dos realidades semejantes y similares con las actuales…

No entienden, que los Derechos Humanos, muchas entidades dicen defenderlos y respetarlos, pero en el fondo, quizás sea el Vaticano, sin mencionarlos en demasía, es una de las instituciones y entidades que más los defienden, a través del concepto del “Derecho natural” y de la “Moral natural”. Esos dos grandes conjuntos de principios, son las luces y las claves de la actuación del Vaticano, evidentemente, siempre basándose en los Cuatro Evangelios. ¡Esto que es tan simple, alguien debería explicárselo al señor Trump, que no percibe esta diferencia! (No lo critico en ningún momento, porque es diríamos el sello de mis modestos artículos, no citar negativamente a nadie…) ¡Paz y bien… y, bien y paz…!