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“Los dramas y las felicidades personales”

“Los dramas y las felicidades personales”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Pienso, a veces opino, que todo el mundo lleva sus dramas y heridas y traumas más profundos escondidos y semiescondidos, pero también sus grandes alegrías, felicidades y sueños.

Pienso y opino, que puedes estar con una persona cincuenta años, y, ella no haberte descrito claramente una herida y trauma profundo, que lleva en su seno y su corazón, escondido. Que puede haber reflejado algo, haber mostrado algo, haber expresado algunas palabras, pero no todo. Primero, quizás, porque no se atreva a hacerlo palabra, hacerlo totalmente consciente, hacerlo con palabras reales en el tiempo, de devenir sus consecuencias.

Pero lo mismo sucede con las grandes alegrías y felicidades que ha tenido. Y, también, en menor medida, con los sueños que ha podido tener, y, pueden ser muchos o haber tenido hijos, haber tenido un gran amor, haber tenido éxito en tal terreno, haber tenido otra vida, haber tenido una gran casa, haber tenido un estudio o taller de pintura, haber tenido…

Creo que este es uno de los fondos y esencias de toda persona. Cada uno con sus alegrías profundas, con sus sueños profundos y con sus heridas profundas. Quizás, toda la civilización y cultura está hecha, con dos finalidades, que no surjan las grandes heridas, que no se creen y críen, y, si ya se han creado y criado, intentar que las personas puedan vivir con ellas.

Quizás, toda la cultura y la Cultura, sean popular, sea elitista, sea académica, sea y esté sobre estos dos centros. Intentar no crear traumas y heridas, y, si criar y crear felicidades y alegrías, y, al mismo tiempo, buscar las metodologías para ambas cosas… A veces, pienso, que todos los saberes, especialmente las humanidades, incluso este modesto artículo está hecho, para curar heridas, aumentar alegrías, y, que cada uno pueda hacer un poco más realidad su sueño de futuro…

Creo y estimo y valoro que todo este es el juego de la cultura, que los hombres y mujeres se mueven en tres grandes planos: satisfacer las necesidades físicas y biológicas primarias e inmediatas, segundo, en intentar curar heridas y aumentar alegrías, y, en buscar el sueño y el destino de la metafísica. O dicho, de otro modo, satisfacer necesidades primarias, satisfacer necesidades secundarias que casi siempre son culturales, y, satisfacer necesidades esenciales o metafísicas…

Es cierto que escribo porque observo y pienso, y, ese ha sido el arado que he arrastrado en la espalda toda mi vida, pero también, intento buscar verdades y realidades y bondades y bienes y belleza. Pero también, intento curar algunas heridas, o mejor dicho, no se pueden curar, quizás ninguna herida profunda en ochocientas palabras, eso sería tener la genialidad dentro de sí, y, no la tengo, pero si, pero si intentar crear algunas palabras y conceptos e ideas y sugerencias, que le puedan servir para sobrellevarlas un poco, para apaciguarlas un poco, para suavizarlas un poco…

Usted, estimado lector o lectora, no crea que redacto estos textos, en esa diferencia entre escribir y redactar, que tanto Umbral mencionaba, entre escribir simplemente y redactar literatura, solo por y para crear belleza. No crea usted que solo lo hago por vanidad, soberbia, petulancia, ni siquiera solo para encontrar argumentos, razones, datos, pequeñas verdades, cuestiones, preguntas… y, no solo para pasar a la historia del pensamiento o de la literatura o del articulismo patrio. Todo eso, y, de todo eso hay algo. No puedo engañar y no puedo engañarme… pero también redacto frases, intentando curar heridas personales, y, también ayudarle a curar heridas de usted.

Puede que no conozca cuales son sus heridas, pero en cientos de artículos ya escritos y ya publicados, supongo y espero, que alguno coincidirá, alguna frase, con alguna herida que lleve dentro de usted mucho tiempo, una herida que no se la ha contado a nadie o a casi nadie, quizás, lleve con ella diez o cincuenta años. Pues mis palabras, tienen como finalidad esencial, que una frase escrita por este polígrafo o escribiente o redactor le sosieguen un poco, o, quizás, encuentre un camino, para usted solucionarla en parte. Es un intento de ofrecerle una buena limonada en una tarde de agosto o un buen café de palabras en una mañana fría de invierno…

Busco que usted encuentre un poco más de paz consigo mismo. Puede que esa función no se valore, no otorguen premios por ello, ni mis columnas tengan grandes audiencias, pero ese es mi intento de escritor y redactor y escribiente y polígrafo de modestos artículos periodísticos. Paz y bien.