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“Mercado de Abastos de Pontevedra”

“Mercado de Abastos de Pontevedra”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

También denominado Mercado Municipal de Pontevedra, fue inaugurado en 1948. Que fue la recopilación de los varios mercados en plazas de Pontevedra…

Si mis datos son ciertos, se inauguró el primer mercado cerrado o techado en 1886, y éste fuer derribado en la década de 1940 para inaugurar el actual. Todo estos datos, debo indicarlo, no soy un sabio o experto de los mercados de nuestra Península Ibérica están tomados de Internet.

La Arquitectura de los Mercados de Abastos es una tipología especial, es digna de estudio y de tesis doctorales, porque en su simplicidad tienen elementos estéticos importantes. En muchos existen una mezcla de hierro y madera y piedra que especifica, según el tiempo y según el lugar la creatividad humana. Tomando realidades materiales simples, también el ladrillo. Alguna vez he escrito que se podrían crear Redes de Mercados de Abastos, resaltando sus valores arquitectónicos, estéticos, históricos, culturales, gastronómicos, económicos, sociales y también turísticos.

Por ejemplo, se podría crear una Red de Mercados de Abastos de Galicia, y, que se creasen rutas de turistas que los visitasen, los llevasen de una ciudad a otra, visitasen no solo el mercado sino algunos otras entidades de la misma ciudad, incluso en algunos podrían degustar algunos alimentos, o comprarlos…

Alguna vez, me han indicado que cuando he escrito un artículo sobre un monumento o una realidad de una localidad. Un ente cultural o arquitectónico o fiesta o cualquier cosa de la vida humana, los lugareños y los que han nacido en esa localidad o lugar, que están hartos de verla y conocerla, alguna vez me han indicado, que alguna frase o alguna idea o algún detalle que se  describe ellos no eran conscientes. De tanto pasar, miles de veces, por dentro o por fuera, de tanto pasar al lado, no han sido capaces los mismos ciudadanos de darse cuenta de un detalle, o, quién sabe de una idea, de una pregunta, de una conclusión…

En los “mercaos” de abastos municipales o locales, se indica municipales, porque solían/suelen ser de propiedad municipal, pues existían, según el tamaño docenas de vendedores y vendedoras, no sé si en algún lugar de esta Hispania hay un monumento o una escultura de homenaje a esas personas, que durante generaciones se han ido renovando en esos puestos. Entraban de mediana edad o de jóvenes, y, estaban en ese tajo, durante años y años y años, incluso sin vacaciones. Vendiendo patatas o vendiendo naranjas o vendiendo cerdo o vendiendo pollo o vendiendo hortalizas. Y, durante muchos años, los esposos-maridos-hijos-hermanos buscaban por las comarcas y más lejos de ellas, productos para llevar al mercado. Después, ya vino el gran transporte y fueron cambiando las realidades…

Una de las razones de la inflación de los precios actuales, es que ya no existen, o existen poco, que decenas de agricultores podrían ir al mercado y vender sus productos. De tal modo, que podrían vender quesos que fabricaban, hortalizas que criaban, ganadería que alimentaban con este fin. Es decir, a la hora de vender un producto, existían mucha más oferta de vendedores del mismo producto. Eso hacía que los productos de venta redujesen sus precios, porque cada persona que ofertaba habría comprado o criado en distinto lugar o en distinta situación personal. Hoy, se debería en la medida de lo posible, no olvidar del todo esta idea. Se quejan las personas que el producto equis es tan caro y se produce a cien o cincuenta kilómetros de sus casas. Si los productos los vendiesen directamente, quizás los precios se reducirían…

En el Mercado de Abastos de Pontevedra, creo como en todos, no sólo se puede ver, arquitectura, aunque sea modesta, pero con detalles estéticos, muchos mercados se parecen a basílicas religiosas, una nave que se alarga con puestos, que a su vez las basílicas religiosas cristianas tienen su origen en las basílicas romanas, que eran lugares de la administración pública del Estado Romano.

Si nos fijamos bien, cómo han ido evolucionando de un concepto político romano, después pasó a templos religiosos cristianos, y, esa misma forma se ha materializado en Mercados de Abastos –realidades que deben permanecer, porque hasta dónde conozco, ya los ayuntamientos y las entidades administrativas públicas, no hacen más de estos edificios, por lo cual es importante que los que existan no se destruyan, a lo sumo vayan cambiando de finalidad…-.

En el Mercado de Pontevedra, imagino, como en todos se producían un contacto humano entre las personas que vendían y los compradores. Muchas veces, eran clientes de años y decenas de años, creándose entre ellos amistades, se contaban cosas de la vida de sus hijos, de sus nietos incluso, de las realidades buenas de la vida, de los casamientos de sus hijos, de los nacimientos de sus hijos, de los fallecimientos de los conyugues, porque también ha sucedido. Hay vendedoras que han estado vendiendo, en sus puestos, hasta el mismo día del parto. Por la mañana vendiendo y por la tarde noche dando a luz. Dando a luz una nueva vida. Posiblemente descansando varios días, y, a los cuatro o cinco o seis, otra vez, volviendo al puesto…

Así ha sido la vida, durante varias generaciones en este terruño nuestro. Mercados de Abastos que no disponían de calefacción para el invierno y de aire acondicionado para el verano, vendedores y vendedoras que han pasado el frío del invierno y el calor del verano, cosa que quizás se olvida –cierto como en tantos otros oficios, según las décadas, según las realidades históricas…-.

Hay muchos héroes y heroínas que no recordamos, en muchos oficios y profesiones, y, una es éste, la de vendedor y vendedora en un puesto o tienda de un mercado de abastos –también en las tiendas repartidas por el municipio…-. Paz y bien.