To get a practical reference, most users usually look at best online casinos, assuming they check the licence carefully. A live lobby appeals to fans with real-time streams, and the stream quality define the entire experience. Good customer service makes the tone whenever questions arise, particularly if clear answers are available. Cash-outs reveal the honest side behind a casino, so clear limits and prompt handling inspire trust. Safer gambling should stay in focus, so reality checks and clear budgets really support the player. A proper licence is the first thing to check, because it proves that the operator follows firm standards. Promotions look tempting, yet their real value rests on the wagering terms, which deserve a careful look. Banking methods ought to be convenient, and the withdrawal speed is usually one of the most telling signs of a honest brand. The selection tends to be broad, from video slots to roulette, giving users real choice. A live lobby appeals to players with real-time streams, and the stream quality shape the overall atmosphere. Good customer service makes the difference whenever questions arise, especially if quick replies are on hand. Cash-outs reveal the true character behind a casino, so clear limits and quick processing earn confidence. Safer gambling should stay central, so reality checks and clear budgets truly safeguard the user. A valid licence is the essential thing to verify, because it shows that the platform meets strict requirements. Bonuses draw attention, yet their true worth depends on the playthrough conditions, which repay a close review. Deposit choices should be flexible, and the payout time is often one of the clearest indicators of a fair site. The game library is generally wide, from classic slots to baccarat, bringing players plenty of options. A live casino attracts users with real dealers, and the betting limits drive the whole session. Helpful support sets the standard when problems show up, above all if live chat are easy to reach. Withdrawals show the real nature of a casino, so reasonable checks and steady speed build loyalty. Responsible play has to stay a priority, so deposit limits and calm habits always protect the account holder. A valid licence is the key thing to confirm, because it shows that the platform respects strict rules. All in all, a thoughtful decision depends on evidence, so compare calmly, verify details and keep control.

“Quizás, escribir, pintar es o sea una enfermedad”

“Quizás, escribir, pintar es o sea una enfermedad”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Quizás, pasarse toda la vida, escribiendo o pintando o… haciendo arte u otra realidad cultural o del saber, y, no obtener nada, sea una pequeña enfermedad, síndrome, patología…

Cierto es, que es mejor el tiempo libre, o parte del tiempo libre, -siempre que se atienda las otras necesidades de la vida, el trabajo remunerado, la familia, una suficiente vida social, la formación, etc.-, escribiendo o pintando o esculpiendo o haciendo poemas o diseñando artilugios, o, las mil realidades posibles de la cultura, artes, saberes, ciencias, filosofía, tecnologías, teologías, etc. Mejor todo eso que llenando el vientre, como si fuese una bodega de maceramiento de güisqui.

Admitimos que es mejor crear cultura, o intentarlo, en definitiva, interpretación cultural del mundo, que caer en uno o en varios de los siete errores morales graves, antiguamente, denominados pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, vanidad, soberbia, pereza, envidia…

Pero también tenemos que admitir, que una persona, con las condiciones anteriores, dedicar, diez o veinte o treinta o cincuenta años de su vida, día tras día, una hora o tres horas o cinco horas diarias, a la creación o autoría o búsqueda o investigación en un campo de la realidad y del saber, y, no obtener nada o casi nada a cambio.

Ni reconocimiento social, ni reconocimiento cultural por su labor o por su trabajo, ni por la cultura en general, ni los gestionadores privados, ni públicos de la cultura, ni por el mundo académico y universitario, ni por los expertos o especialistas, ni por los entendidos en general, en esa rama del saber… Si, no ganar ni un céntimo de euro en toda la vida, o apenas unos dólares, ni tener u ocupar un lugar en ese campo cultural… Y, estar día tras día, año tras año de formación y acción en esa especialidad. Si estar así, no es, no hay que pensar, que es una pequeña patología, enfermedad, síndrome… -Evidentemente son los especialistas psicólogos y antropólogos y sociólogos y biomédicos los que tendrían que indicarlo…-.

Esperar este año, al principio, que quizás, estos meses próximos cambie la situación, y, terminar el ciclo solar anual, y, ser como el anterior, de olvido, fracaso, ostracismo cultural, exilio interior cultural… Pasarse años, literalmente años, enviando y mostrando tu trabajo, literalmente, a cientos y a miles de personas y entidades, y, siempre, salvo alguna excepción, recibir el silencio como respuesta… cansado los nudillos, llenos de estrías y ribetes de pequeña sangre, de tanto llamar a tantas puertas…

Si en esas condiciones, quizás, a lo sumo obtener algún premio, quizás, alguna entidad pública, publicarte un libro, quizás, con el esfuerzo de la familia, autopublicarte un libro, -antes, hace décadas realizando toda la labor y todos los pasos tú mismo, ahora, encargando a editoriales, que han florecido a docenas, que te hacen todo el proceso. Editores que se dedican solo a publicar lo que los autores y autoras les llevan…-.

Cientos de libros han enviado al aire de la tierra, algunas de ellas, lo que muestra y demuestra que existen miles, quizás decenas de miles, de escribientes, en todas las materias, especialmente, en literatura, que quieren ocupar un lugar, que necesitan escribir, tanto como comer, descansar, beber, tomar el sol… Que quizás, llevan lustros en ello, que quizás, los psicólogos, deban admitir, que existe un pequeño síndrome, de la escritura perpetua, pero al menos Umbral, que se le aplicó este concepto, vivía de ello. Pero miles, apenas obtienen una sonrisa…

Y, también, existen otros sistemas de autoedición, a través de revistas fanzines y libros fancines, en papel, hace unos lustros, ahora, revistas y libros en Internet, en blog y en Webs, de muchas maneras y muchas formas –y, en esas pizarras, el pintor muestra sus pinturas, el escultor sus esculturas, el poeta sus poemas, el fotógrafo sus fotografías, el ensayistas, sus fragmentos de ensayos, el ceramista sus vasijas de vanguardia o tradicionales, el…-.

Y, llega una edad, que el poeta, que ha estado, dedicando miles y miles de horas, a la formación y a la conformación de su estilo y tendencia y forma y manera y materia y contenido. Y, llega una edad, después de estar en estas playas y en esta mar, décadas. Que sabe, que por el horizonte amanecen los cuernos de la última trayectoria vital.

Que sabe, y que conoce y que siente, que ya, quizás le queden unos años o unos lustros, pero que está en la última etapa de su existir en esta tierra. Ya, que mira sus mil o cinco mil o diez mil poemas, sus mil o cinco mil o diez mil dibujos y pinturas en papel, sus mil o cinco mil o diez mil ……………………… ya, el problema, que aunque existan parte de ello, publicado y editado. La gran parte de la mies, está inédita. Y, que posiblemente, su hontanar, horizonte, futuro, su destino sea la pérdida y el olvido…, la destrucción de ese material poco a poco. La siguiente generación guardará lo que pueda, pero, al cabo de diez o treinta o cincuenta o cien años, se irá reduciendo las mieses de peras y melocotones y rosas a nada o a casi nada…

No es, que durante la vida, esa persona, solo haya obtenido, salvo algunos días, nada más que fracasos, no es cosa de vanidad y soberbia y notoriedad y grandilocuencia… no solo es eso, que algo de todo ello existe. Es, simple y modestamente, que la labor de una persona, que haya producido poemas notables o pésimos, o pinturas o dibujos o fotografías o ensayos o ecuaciones matemáticas o… la labor de esa persona se perderá y se destruirá. No, solo la labor de una persona, sino de cientos y de miles…

¡Porque los entes sociales, públicos y privados, no quieren y no quieran, ni virtualmente, crear Centros de Documentación sobre diversas materias culturales, para que haya una posibilidad de que quede para generaciones futuras, sea esa producción cultural, ínfima, mediocre, notable, excelente o genial, genial no descubierta…! ¡Quede para el futuro…!

¡Ni, siquiera la esperanza de futuro, y, así esa persona, que debe sufrir un síndrome, esa tarde, va viendo las carpetas llenas de poemas, diez o quince o veinte carpetas, cien o mil o diez mil poemas, sabiendo, que dentro de cincuenta años, no existirán, ni los originales en este mundo…! ¡Ni nada o casi nada…! ¡De seguir como hasta ahora, está la cultura y la Cultura, a la que tanto alaban, a tantos que alaban a los profetas del antiguo y deja morir a los nuevos, como dice la Biblia…!