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Socialistas, cobardes, que calláis

Socialistas, cobardes, que calláis

(Artículo de Cayetano J. Solana Ciprés, Portavoz del Grupo Popular en la Diputación de Cuenca)

Socialistas, cobardes, que calláis mientras todo se pudre a vuestro alrededor. Calláis a pesar de todos los indicios que apuntan a un fraude electoral interno y a una organización criminal de tráfico de influencias, malversación, cohecho y comisiones ilegales en la cúpula de vuestro partido político. Calláis mientras van cayendo piezas de ese entramado delictivo: primero Aldama, luego Koldo, después Ábalos, pieza de caza mayor, posteriormente la fontanera Leire y, finalmente, Santos Cerdán, el último bastión. Todo pende ya solo de un enjuto hilo narcisista, pero calláis, por miedo. Y el que calla, otorga.

 

Durante meses no era el silencio, sino el ruido. Habéis generado ruido para acallar las filtraciones y los informes de la UCO, habéis generado ruido para acusar a los jueces de prevaricar y a los instructores de sobrepasarse en su misión investigadora, habéis generado ruido acusando a la prensa crítica de filtrar falsedades que se han demostrado ciertas y habéis coordinado a la prensa apesebrada para forzar un relato inverosímil, con la inestimable colaboración de las manipuladas RTVE, EFE y CIS. En definitiva, habéis jugado a cómplices de la corrupción.

 

Habéis atacado de manera indiscriminada a los jueces, a la Guardia Civil, a la UCO, a los periodistas, a la oposición e, incluso, a vuestros propios compañeros. Sin ir más lejos, la semana pasada el ministro Óscar Puente se revolvió de forma bochornosa contra Edu Madina: “el que faltaba del cuarteto de los resentidos”. Y es que durante estos meses algunos incluso han puesto la mano en el fuego, y se han quemado, por defender la honorabilidad de los corruptos. Todo lo resolvéis acusando a “la máquina del fango” pero, al final, os habéis manchado.

 

Habéis permanecido fieles, por interés propio, a un mentiroso con personalidad psicopática a pesar de su diagnosticado comportamiento durante todos estos años. Y es que antes ya hubo síntomas de deriva autoritaria y amoral. Porque pactó el Gobierno con aquellos partidos independentistas cuyo único objetivo consiste en destruir España y elaboró leyes “ad hominem” para preservar el poder, como la disminución de los delitos de malversación, la supresión del delito de sedición y la bochornosa ley de amnistía. Durante años habéis idolatrado al aprendiz de tirano e, incluso, os habéis sometido a caprichos injustos como los privilegios fiscales por territorios.

 

Pero, sin duda, lo más espeluznante es el ataque despiadado contra lo más sagrado de la democracia: la separación de poderes. Pedro Sánchez sabe que solo el poder judicial ejerce de contrapeso para preservar el orden democrático, y de ahí su obsesión. Porque si desintegra la justicia, no habrá castigo; para su carácter tramposo lo relevante no es evitar el delito sino la consecuencia legal. Y de ahí los nombramientos en cargos clave como, por ejemplo, la presidencia del Tribunal Constitucional, con el controvertido Conde-Pumpido, o la fiscalía general del Estado, primero con la exministra Dolores Delgado y ahora con el humillado (e imputado) Álvaro García Ortiz.

 

Y mientras tanto, entre Sánchez y Bolaños elaboran una ley para modificar el acceso a la judicatura y que no dependa del mérito propio y traman que la UCO pase a depender de la Fiscalía para maniatar sus instrucciones desde el poder ejecutivo. Resulta tan peligroso que parece descabellado, porque una justicia independiente, compuesta por hombres y mujeres preparados y comprometidos con el Estado de Derecho, supone la última defensa de cualquier ciudadano y la única esperanza en un poder que iguala al más poderoso y al más débil de una sociedad. Pero miráis para otro lado, cínicos, porque el ciudadano de a pie no conoce estos asuntos y no va a tener repercusión electoral.

 

Ahora ya solo os queda sobrevivir a la última etapa: el búnker. El tiempo del aislamiento hermético y del desprecio generalizado ha llegado. Sin embargo, el resto de la ciudadanía es consciente de que el sanchismo está programado para morir matando y no hay esperanza de capitulación civilizada; de ahí que sea más importante que nunca alzar la voz contra la elaboración de leyes a la desesperada que aspiran a romper la cohesión, la gobernabilidad y la democracia de la nación. Antes de que sea demasiado tarde, porque será una herramienta de despotismo para lo venidero. Y en vuestras manos está reconocer la crisis y frenar al tirano o seguir alzando la mano, sucia, en defensa de Sánchez.