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“Teruel existe, Cuenca existe, Soria existe, Badajoz existe”

“Teruel existe, Cuenca existe, Soria existe, Badajoz existe”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Por los ojos y labios de esta Península tan antigua, que tantos siglos les han ido cayendo encima, y, que tantas culturas también, que hemos ido paseando muchos de esos lugares.

Me digo, algunas veces, debería quizás citar y citarlos, recorrerlos con las palabras, muchos los he visitado en una ocasión o en otra, algunos varias, ya, no recuerdas bien, si dos o tres o cuatro, unos acompañados por la media naranja, y, otros por todos los descendientes directos y la media naranja, otros por y con mis antecedentes y antecesores directos. Uno, uno siente y recuerda. No puedes narrar un viaje, sino un recorrido por la memoria de los viajes reales… Todo se ha mezclado en uno, no sabiendo cual fue del primero o cual del segundo o cual del tercero. Todo está en un magma-lavadora de la memoria. El viaje en sí, las informaciones sobre esa ciudad, los sueños sobre ese lugar…

Con Teruel me sucede lo mismo, en estos últimos días lo estoy recordando muchas veces, por eso de los Amantes de Teruel, aquello que parece crónica medieval y del primer renacimiento, que en casi todas ciudades de esta península, todavía existe memoria, que se ha hecho leyenda, de dos seres humanos que no pudieron materializar su amor-amar, o, si lo hicieron el precio fue largo y tendido y dramático y trágico. En estos días, que estoy recordando a los Amantes de Teruel, por circunstancias sobrevenidas de la vida, para recordar, entender-conocer que todavía existen pequeños y actuales y reales Amantes de Teruel, en nuestras ciudades, quizás por desavenencias familiares, como siempre, ahora por unas razones, durante siglos por diferencias de clase o de origen ideológico o de origen cultural o de origen religioso o desavenencias entre las familias… Quizás, quizás, siempre es la misma historia y la mismas causas, pero cambian los discursos, hoy se dirían los relatos –vaya, cuando la comunidad cultural adquiere una palabra, la repite en todos los sitios, en estos últimos lustros ha sido la del “relato”-.

De Teruel, recordamos, entre otras cosas, el “torico”, y, esa notoriedad y publicidad, de que Teruel existe, que durante unos años, nos tuvieron recordando. Es cierto Teruel existe, pero también otras capitales y comarcas. Nos hemos olvidado de ellas. De Teruel, siempre recuerdo las Torres, dicen o me decían, en la facultad del departamento de Historia del Arte, que es el único estilo propiamente español, que no existe en otro lugar, nada más que aquí, mozárabe o mudéjar, no vamos ahora a las diferencias. Y, que vienen ojos y manos desde Australia y Estados Unidos y de Japón a visitar ese estilo y esta ciudad. Pero Teruel y su mudéjar están extendidos por otros lugares de este terruño ibérico, en el que habitamos y nos habita.

También, recuerdo a Teruel, no solo por los viajes donde nos hemos introducido en los laberintos de sus calles, sino también, por Antonio Mingote, el gran Mingote que era una especie de torico humano que nos simbolizó toda la realidad española. No sé, si tendrán algún museo o alguna sala permanente en algún recinto de su lugar, pero aquí, les sugiero y les envío la idea. Mingote el genio conocido y desconocido de este país y esta sociedad, de la segunda mitad del veinte, y algo del veintiuno…

Recuerdo hoy a Teruel, porque me he encontrado con un artículo del maestro FU, Francisco Umbral, Umbral, que trata este tema. En nuestra sociedad se le echa un jarro de agua fría a alguien, una fórmula y una ecuación, y con ella vive y con ella muere. Con Umbral, le han dado el título: que sus escritos no tienen ideas. Es un grave error. A mi modo de ver, el artículo que ahora citamos sobre Teruel, está lleno de ideas con metáforas y de metáforas con ideas. No minusvaloremos a las personas, alguien, es cierto como Umbral, no tenía estudios oficiales, ni siquiera bachillerato, -ni era un Heidegger ni un Unamuno, ni un Ortega, pero díganme, cuántos Unamunos y Ortegas y Heidegger ha visto o conocido usted por la península-, pero alguien que se pasó sesenta o setenta años leyendo, todos los días, libros y periódicos, es imposible que no tenga ideas, solo con las que ha leído tiene una tonelada de ellas, se decía, alguien que lea el New York Times, todos los fines de semana, durante diez años, adquiere un conocimiento como un licenciado medio en Humanidades… Demos a Umbral el mismo valor y el mismo mérito y la misma capacidad.

El maestro del articulismo Umbral, creo que de estos tres siglos de este género en nuestro país, porque yo defiendo que en el siglo dieciocho hubo o debieron de existir también algo muy semejante a articulistas, y, que hay que buscarlo los investigadores en los vientres de las bibliotecas y hemerotecas. Creo que Umbral es uno de los diez, si quieren uno de los doce más importantes de nuestra sociedad y país y lengua. Nadie puede negarlo. Se esté de acuerdo con él o no se esté, en multitud de ideas –yo, no lo estoy, en muchos de sus conceptos, pero reconocer el valor de una cosa es así, lamentablemente en humanidades no existe el control de la falsación y verificación que tiene la ciencia, que nos diría Popper-.

Continúo y ya termino, el artículo con Umbral, Toda España es Teruel, publicado en El Mundo, el día 12 del 01 del 2.000, solo le quedaban ya siete años y unos meses, para saber si existía Dios. Concluyamos Teruel existe, Soria existe, Cuenca existe, visitemos esas ciudades y otras cincuenta o cien o trescientas en las que existe siglos de historia y de recuerdos, ciudades y pueblos de diez mil o cincuenta mil o tres mil o mil habitantes… Visitemos, en fines de semana, en algún día, en alguna mañana a Teruel que existe, y, todas las demás… Por cierto los de Teruel, hagan un concurso de artículos periodísticos sobre Teruel, eso ayudaría a que existiera más y mejor…

Y, de paso volvamos a leer los artículos del maestro del columnismo de opinión, Umbral. Yo, creo como él, aunque creo que nunca lo escribió, que un día, alguien alcanzará a escribir cien artículos de opinión que sean una obra maestra comparable a La Divina Comedia o a Canto General o al Ulises de Joyce, en eso estamos algunos…