(Artículo de Manuel Valencia Alonso)
No se preocupen; no voy a darles la noticia de la visita del Papa a nuestro país. De sobra saben todos los actos, discursos, visitas, etc. Pretendo hacerles ver cómo ha sido utilizada la figura del pontífice con fines políticos, arrimando el ascua a sus propósitos. Definiendo sus mensajes de rojos, de fachas —vamos, como siempre.
Señores políticos —por llamarles de alguna forma—, no todo en la vida es política; no sean tan absorbentes. El Santo Padre, el Papa, el cura Prevost, o como quieran llamarle, es un líder religioso de la iglesia más extendida del mundo y sus discursos u homilías están fundamentados en el cristianismo. La filosofía o doctrina fue explicada ampliamente en el Evangelio hace muchos siglos. Por lo tanto, no hay nada nuevo. Algunos, que tienen el encefalograma político plano, escuchan en boca de un religioso cosas como la globalización, la igualdad de todos y los valores que han de presidir en una sociedad en convivencia. ¿Les suena? Como diría ese anuncio de las judías.
Claro que hay cosas que reprochar a raíz de la visita del pontífice. En principio, España es un país aconfesional, por lo que representantes de otras religiones muy extendidas deberían ser acogidos con el mismo respeto y consideración por parte del Estado. Los desmanes e injusticias provocadas por la Iglesia católica a lo largo de los siglos, la pederastia, las violaciones y un sinfín de cosas más; debemos hacérselos ver, para que se corrijan y se restituyan. Pero dicho esto, la Iglesia Católica es un organismo gigantesco dirigido por hombres y son estos los que infringen las normas. Debemos distinguir religión de iglesia, pues son cosas totalmente distintas. Por poner un ejemplo, no es lo mismo socialismo que el contubernio actual del PSOE.
De todos modos, la visita del Papa ha supuesto un paréntesis en el acontecer político y de opinión pública. A algunos dirigentes políticos les ha venido «Dios a ver» para ganar tiempo. No estaría de más que alguna vez lean los evangelios y, si les salen granos, hay magníficas pomadas.

