El Foro CulSoc insta al Ayuntamiento de Quintanar a recuperar el paraje “Gil y Pinilla” como parte de La Mancha húmeda

El Foro CulSoc insta al Ayuntamiento de Quintanar a recuperar el paraje “Gil y Pinilla” como parte de La Mancha húmeda

La Asociación Foro Cultural y Social de La Mancha Toledana, más conocida como Foro CulSoc, registró el pasado viernes 15 de noviembre, en la secretaría virtual del consistorio quintanareño, una moción ciudadana instando al Pleno del Ayuntamiento a recuperar definitivamente el entorno natural del Paraje Gil y Pinilla y la Charca de la Blanca, así como su inclusión en el catálogo de Patrimonio Municipal y el otorgamiento de figura de Bien de Interés Local.

Dentro de la actividad sociocultural que realizó el pasado 15 de junio el Foro CulSoc, en el paraje quintanareño de “Gil y Pinillas”, en la cual se puso de manifiesto la necesidad de recuperar este entorno natural perteneciente a La Mancha húmeda, ahora este colectivo da un paso más en la protección de este espacio natural.
Esta asociación presentaba, el pasado viernes, en el registro virtual del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden, la solicitud de inclusión en el orden del día del Pleno Ordinario del próximo jueves 28 de noviembre, de una moción ciudadana solicitando la catalogación de la Charca de La Blanca y el Paraje de Gil y Pinilla como parte del Patrimonio Municipal, otorgándole a su vez la figura de Bien de Interés Local.
Además, la moción registrada por CulSoc requiere al consistorio a que se comprometa a elaborar y promover un proyecto integral de recuperación de todo este entorno, así como la realización de un estudio técnico del suelo. A este respecto, la Asociación Foro Cultural de La Mancha Toledana solicita su participación activa y supervisión de todo el proceso como promotora de la iniciativa.
Asimismo, la asociación quintanareña sugiere al Ayuntamiento actuaciones concretas que pasan por la reutilización de las aguas, una vez depuradas de la nueva planta EDAR ahora en construcción, como abastecimiento permanente de las lagunas y humedales naturales existentes. De esta manera y mediante el sistema de rebosamiento, se mantendrían los humedales siempre llenos, vertiendo de nuevo su excedente al arroyo de la blanca. Con esta medida se generaría un ecosistema natural permanente como los existentes en poblaciones cercanas como Miguel Esteban, Pedro Muñoz o Mota del Cuervo.

Esta acción no sería nueva ya que la administración municipal quintarañera puso en marcha, en la década de los 90, un plan de recuperación de este entorno natural que, sin embargo, no ha perdurado hasta nuestros días. De hecho, con la construcción de la nueva planta EDAR que se está llevando a cabo en sus aledaños, se ha dañado más aún, si cabe, el ecosistema existente. Lo que propone el Foro CulSoc es una actuación de recuperación no agresiva con el medio natural, aprovechando las mencionadas obras y la maquinaria que se está utilizando para ellas.
Un entorno muy querido por los quintanareños
El paraje de Gil y Pinilla, o como comúnmente se le conoce entre los vecinos de Quintanar “Gilipinillas”, es junto al Pradillo y la Charca de La Blanca un entorno natural tan añorado como olvidado a partes iguales por los quintanareños.
El ex Cronista Oficial de la Villa de Quintanar, Julián López-Brea Justo, nos cuenta en su obra “El término de Quintanar de la Orden. Su toponimia”, que se trata del lugar donde se encontró el Ídolo del Pradillo, uno de los vestigios más antiguos del paso del hombre por nuestras tierras.
Un paraje que está en el recuerdo de muchas y muchos vecinos como lugar modesto de esparcimiento de la población como sitio de baños estivales y, en el cual se llegó a cobrar por su utilización. Tal era la afluencia de público que incluso se instaló algún que otro negocio ambulante o chiringuito donde se vendía agua de cebada y frutos secos. Por no hablar de las atribuciones medicinales populares de los cienos de aquellas charcas.
El folclore popular nos cuenta que al Pradillo acudían gentes de Quintanar para consumir sus hornazos, tras el manteo del pelele, en la tarde del Domingo de Resurrección. La posterior instalación de la primigenia depuradora, todavía presente, abocó al lugar al abandono y olvido.