Desde la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores de Castilla-La Mancha y Comisiones Obreras Castilla-La Mancha condenamos enérgicamente el asalto del pasado sábado 9 de octubre a la sede confederal de la CGIL en Roma durante una manifestación convocada por la ultraderecha y el movimiento anti vacunas NoVax.
Los mensajes de odio que se lanzaron contra nuestras compañeras y compañeros italianos y contra su secretario general, Maurizio Landini, nos retrotraen a épocas violentas, cuando el fascismo italiano ejerció la violencia contra los sindicatos y las Cámaras del Trabajo entre 1920 y 1922, una violencia que supuso agresiones, torturas y la muerte de sindicalistas.
Cien años después resurge el fascismo en Italia, esta vez bajo la bandera del negacionismo a las vacunas y el rechazo a la obligatoriedad del Green Pass o certificado COVID de vacunación.
Desde el inicio de la pandemia, que fue especialmente intensa en Italia, la CGIL ha actuado de forma responsable para garantizar el derecho a la salud de las personas trabajadoras al tiempo que se recuperaba la actividad económica en el país.
El nuevo fascismo italiano, como la ultraderecha francesa, polaca, húngara o española, utiliza argumentos falaces para seguir avanzando y difundiendo su mensaje de odio. Así, estos grupos hablan de falta de libertad, de estados autoritarios, de conspiraciones globales, al mismo tiempo que alimentan con noticias falsas la estigmatización de las organizaciones sindicales.
Los sindicatos de clase en Europa vemos resurgir estos comportamientos ideológicos totalitarios en todo el continente, estigmatizando no solo a sindicalistas, sino también a cualquier colectivo al que consideren una amenaza a su visión antidemocrática, violenta, conservadora e injusta de la sociedad.
Las tres grandes centrales sindicales italianas (CGIL, UIL y CISL) han convocado manifestaciones en Italia para mañana sábado 16 en contra del ataque sufrido y pidiendo
la ilegalización de los partidos fascistas en su país, incluido Forza Nuova, el convocante de la manifestación e instigador del asalto a la sede sindical, en la cual participaron directamente algunos de sus líderes.
Debe ponerse fin a la complicidad con estos movimientos por parte de cierta derecha y determinados medios de comunicación.
El mundo del trabajo debe responder a este ataque a la democracia, por ello desde UGT y CCOO apoyamos la manifestación sindical unitaria anti fascismo convocada para el sábado, una manifestación donde se exigirá no más fascismos en Italia y se reafirmará la centralidad del trabajo, perdida en los últimos años políticas neoliberales y antisociales.
Es necesario que todas las organizaciones e instituciones comprometidas con la democracia levanten su voz ante lo ocurrido en Italia y se posicionen firmemente frente al odio y la violencia de los movimientos de ultraderecha. Los gobiernos deben también estar a la altura de la grave amenaza que supone el avance de la ultraderecha en todo el mundo y tienen que condenar sin medias tintas también a los gobiernos ultraderechistas que existen en la actualidad en Europa, América Latina y otras partes del mundo.
No debemos engañarnos, el episodio de Roma no es algo nuevo. Europa y el mundo llevan varios años asistiendo a un avance de movimientos y discursos de ultraderecha, que han llegado incluso a hacerse con gobiernos o que utilizan instituciones de la democracia para promover políticas antidemocráticas, como es el caso de Hungría, Brasil o Estados Unidos con Donald Trump. Por su parte, en nuestro país, los bramidos desde la extrema derecha también avanzan y tienen como objetivo legitimar el odio, la violencia y el recorte de derechos para la clase trabajadora organizada, mujeres, personas migrantes o los y las militantes de izquierda, entre otros colectivos.
¡NO PASARÁN!


