Pocas personas pueden presumir de ser fieles trabajadores de una misma empresa mas de medio siglo ininterrumpidamente.
No ha sido por infección del Coronavirus, pero la pandemia que sufrimos, si que ha ocasionado que no podamos dar el merecido adiós, acompañar en su último paseo por las calles de Tarancón como su vida tanto profesional, como vinculada al mundo del deporte, principalmente el fútbol, hacia acreedor a pesar que por la edad, llevaba alguna década ya fuera de estas actividades.
Todavía en el confinamiento, otra noticia, triste, no por esperada, 96 años y su estado de salud, deja de sorprendernos y acongojarnos, cuando su yerno, Jesús Calvo, nos comunicaba vía teléfono el fallecimiento de Vicente López del Burgo “El Chato”.
Y es que un hombre cabal,serio, responsable, sencillo, trabajador, ha sido un hombre querido, respetado, en Tarancón y puedo asegurar que en la comarca. Pocas personas, pueden presumir de haber sido fiel a una empresa, en la que entró de chaval y sirvió durante mas de 50 años, mas de medio siglo, toda una vida en Teogenes Ruiz, con tres generaciones de familiares, centenar de trabajadores que llegó a tener a su cargo y que en muchos casos fueron fieles alumnos de todo un maestro tras el “mostrador”. Desde los tiempo de esta empresa en la calle Zapatería, junto al Blanco y Negro, hasta la Avenida Adolfo Suárez en el Cash and Carry Teogenes.
Ha sido un referente del comercio de ultramarinos, principalmente, no solo de Tarancón, sino toda la comarca, porque los centenares de clientes de esta empresas pionera y referente en la zona, recibían el adecuado consejo de Vicente “El Chato” en el comercio tradicional, pero que también se supo ir adaptando a los nuevos sistemas hasta su jubilación.
No ha sido fácil mantenerse en una empresa mas de diez décadas, viviendo momentos nada fáciles del comercio, pero sabiendo adaptarse a cada momentos. Mantener relaciones con clientes, trabajadores e incluso la propia dirección.
Amante del deporte, principalmente el fútbol, desde la época de jugador con los iniciales tiempos del Club deportivo de la década de lo 50, formó parte de aquel histórico equipo. Uno de los habituales impulsores de las competiciones locales en tiempo de transición, deportiva y de fútbol en Tarancon, formó parte del equipo que presidió Evilasio Martínez Bueno como Agrupación deportiva Tarancón, asumiendo la dirección técnica del equipo. Unos años hasta entrada la década de los setenta en la que formó jugadores para ese equipo, fomentó, promocionó a jugadores locales, algunos con proyección, aunque no siguieran, eran tiempos mas complicados para vivir del fútbol que seguro recuerdan bien. (Paquito, Pieduro, El Rano, el Rana, Roldan, El Jaro, Evi, Zoyo, Rubiato y un largo etc) mucho que nos dejaron ya.
Colaborador deportivo con la Obra Sindical de E y D, principalmente con el también fallecido recientemente Gonzalo Pelayo.¡¡¡cuantas horas, cuantas madrugadas en el campo San Isidro¡¡¡ sin luz eléctrica, sin agua caliente, luego llegaron las botellas de butano con ese grupo de jugadores locales a los que quería como hijos, formando una familia deportiva local.
Amante de las costumbres y las tradiciones locales. Taranconero por los cuatro costado, aunque salvo el deporte no se conoce otras colaboraciones directas vividas en colectivos, pero tenia una gran disponibilidad para apoyar y fomentar cualquier movimiento.
Invitación para empresas y colectivos, no le faltaron, pero siguió fiel a la suya y a su fútbol.
Aparte de sus pasión por el fútbol, seguidor del Atlético de Madrid, la “partida” en el Casino La Unión de medio día, era habitual. Tras su jubilación, mantenía una estrecha relación con todo Tarancón, era respetado y querido. Llegó la enfermedad y ser alejó de la vida social, pero entregado a su familia. El era hijo solo, su padre regentó la popular “taberna El Chato” en la calle Cruz de la Oliva donde vivía también. Padre de dos hijas, los últimos años como consecuencia de su enfermedad y la de su esposa, estaba en la Residencia Sagrada Familia de Belinchón, donde falleció el pasado lunes (DEP) nuestra condolencia a los familiares, lamentando no haber podido estar cerca en estos momentos de ellos y despedir al compañero, al amigo, de quien tanto aprendimos, por este maldito virus, que directamente no le ha afectado en su fallecimiento, ha sido una infección de su propia enfermedad y de la orina, principalmente, lo ha dejado solo en estos momentos, es cierto que con los mas próximos.
