(Foto de Jesús M. Gabaldón)
Es evidente que se ha quedado corta, porque las posibilidades de espacio disponible no permitía mayor aforo, por lo que son centenares, a buen seguro, los taranconeros y visitantes que se han quedado sin poder seguir la puesta en marcha de la “la carta de los sentidos” en las que la Asociación Cultura “La Bolita” y el chef Daniel Peña, han acercado en una magistral representación y platos y vinos típicos, el costumbrismo localistas del Tarancón del siglo XX, situándose en la década de los 4o y 50, la posguerra, los “años del hambre” que se decía.
En la emblemática Casa Parada (Museo Emiliano Lozano) colgaron el cartel de !no ha entradas” entre los días 5 y 7, en esa visita teatralizada de la Asociación La Bolita-
Hemos podido ver la recreación muy ajustada de “los quintos”, así como de bodegueros e incluso la repostería de esos años, con una cocina en la que se preparaban las tradicionales rosquillas de sartén, que se han elaborado en directo.
Si en las visitas teatralizadas de años anteriores, en diferentes escenario se podía incluso degustar productos y elaborados locales de la época, en esta representación, con escenario único, la Bolita ha contado con la participación de Daniel Peña, para poder ofrecer un aperitivos. El, se ha encargado coordinar los aperitivos, dando además un sabor especial, recordando, recuperando aquellos sabores en muchos casos perdidos. Así recordamos los platos de nuestros antepasados que se quieren recuperar también poco a poco de nuevo para la cocina local.
Como no podía ser de otra manera la respuesta ha sido muy positiva y alguno de los miembros de la asociación La Bolita, no descartan la posibilidad de poder repetir la representación, estudiar las fechas disponibles en Casa Parada que nos ha devuelto a la década de los 4o y 50, sobre todo en el aspecto gastronómico.
Vestuario, atrezzo, platos, vinos e incluso un poco el deje costumbrista de este grupo de artistas locales, formados con la sala Raquel Diaz, en esta inquieta asociación La Bolita, preocupados por recuperar en unos casos, mantener en otros las costumbres, las tradicionales, de alguna manera la historia de la noble ciudad.