La Pasión de Tarancón volvió a llenar de emoción y sentimiento las calles del casco antiguo de la ciudad, congregando a miles de personas que no quisieron perderse una de las citas más esperadas de la Semana Santa taranconera.
Con una temperatura completamente primaveral, la representación se desarrolló por los escenarios más emblemáticos del centro histórico, en una edición que vuelve a confirmar el arraigo de este evento que alcanza ya su trigésimo sexta edición. Esta escenificación, declarada de Interés Turístico Regional, comenzó puntualmente a las 20:00 horas.
El inicio tuvo lugar con la Centuria Romana, acompañada por los actores y actrices participantes, que se dirigieron hacia la Plaza del Ayuntamiento, donde se representaron las cinco primeras escenas: la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, el Encuentro con los Sanedritas, la Curación del Ciego, los Preparativos de la Cena y la Última Cena.
Posteriormente, el recorrido continuó hasta la Plaza de la Solana, escenario de la Oración en Getsemaní, el Beso de Judas y el Prendimiento. Desde allí, el cortejo descendió por la Cuesta de la Iglesia hasta la Plaza del Caño, donde se desarrollaron escenas clave como el Juicio de Caifás, las Negaciones de Pedro y el Juicio de Pilatos.
La representación continuó con el ascenso hacia el Calvario, con escenas como la Primera Caída y la ayuda de Simón de Cirene, seguidas del Encuentro con María. En la Plaza de la Constitución, completamente abarrotada de público, se vivieron algunos de los momentos más emotivos con la representación del Paño de la Verónica, la Segunda Caída, el Ahorcamiento de Judas, el Consuelo a las Mujeres de Jerusalén y la Tercera Caída.
El momento culminante llegó con la Crucifixión, una escena que volvió a arrancar aplausos entre el público, en una representación que contó este año con el debut de Pablo Santos en el papel de Jesucristo, uno de los aspectos más destacados de esta edición.
La representación concluyó frente a la puerta principal de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, con las escenas del Entierro, la Resurrección y la Ascensión, poniendo el broche final a una intensa noche.
Más de medio centenar de participantes dieron vida a los distintos pasajes bíblicos, demostrando una vez más el compromiso y la emoción que envuelven a La Pasión de Tarancón, un evento que se ha convertido en referente cultural y turístico y que cada año atrae a cientos de visitantes, consolidando su singularidad dentro de la Semana Santa de Castilla-La Mancha.


















