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Los Libros

Los Libros

(Artículo de Juan Peñalver Alcázar)

Desde el año 1988, el 23 de abril se celebra el Día Internacional de Libro ya que en ese mismo día de 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso, si bien es cierto que se trata de grandes figuras de la literatura quizás hubiera sido mejor marcar con esta celebración la fecha en la que Johannes Gutenberg inventó la prensa de imprenta moderna con tipos móviles, hacia 1450. Ya que sin ese invento la difusión del libro, no sólo como elemento de propagación de conocimientos sino también como entretenimiento no hubiera sido posible. Una buena forma de entender el cambio que supuso la invención de Gutenberg lo podemos ver en el libro de Umberto Eco El nombre de la Rosa, de la que en 1986 se hizo una adaptación cinematográfica con Sean Connery como fray Guillermo de Baskerville y Christian Slater como Adso de Melk. Aquí se ve cómo funcionaban los copistas medievales en los monasterios, trascribiendo palabra a palabra los textos clásicos para que pudieran ser distribuidos entre otros monasterios y centros de estudios. Esa falta de reproducción, si se quiere “automática” de los libros, es lo que provoca que fray Guillermo trate de salvar el mayor número posible de libros durante el incendio de la biblioteca “secreta” del monasterio, ya que la pérdida de esas copias sería irreparable. Es más, esta biblioteca “secreta” que se describe en la obra, es también una metáfora de cómo se gestionaba el conocimiento en la Edad Media, algo limitado, cerrado, controlado ya que sin un copista no podía disponerse de un libro, la imprenta rompió con todo esto.

                Sea como sea, dedicar un día al Libro será siempre una gran noticia, y más en un momento como el actual. Ya la introducción del concepto de e-book o libro electrónico desvirtuó, al menos en mi opinión, lo que significa el término libro, pero ahora en el que el empleo de herramientas de IA está arrollando con todo, y dentro de ese todo con algo íntimamente ligado con los libros, como es la escritura o, mejor dicho, el arte de escribir, creo que es más necesario que nunca revindicar el LIBRO.

                Porque ya no es sólo el formato; indudablemente el formato electrónico es mucho más cómodo y podemos disfrutar de la lectura en cualquier sitio, es el acto de comprar el libro, de acudir a una librería y tener esa sensación, como fray Guillermo, de no saber dónde mirar, no saber por dónde empezar… poder ojearlos, ver las fotos, las ilustraciones, el tipo de letra, de hoja, de encuadernación, ahí es donde un libro ya empieza a atraparte y además el olor, el olor de una librería, el olor de los propios libros. Para mí, comprar libros es algo que me trae muy buenos recuerdos, de lugares que ya no existen…por ejemplo la librería de Mora Encantada que regentaba una amiga de mi madre, Maribel, muchos de los primeros libros de historia que tengo los compré allí. Dar vueltas y vueltas mirando sin saber cuál coger…y esta librería al menos estaba ordenada si la comparamos con el quiosco de prensa que estaba al final de Zapatería…periódicos, libros, coleccionables, revistas…en un espacio reducidísimo sin apenas luz, pero transmitía una sensación de misterio, de “¿qué encontraré aquí?” apilados en el suelo, en las estanterías, en una mesa, o en una habitación aún más diminuta que había a la derecha. Sin duda un caos maravilloso. Había otro momento para comprar libros, y eran los viajes a Madrid por Navidades, bien en el Corte Inglés de la plaza de Felipe IIbien en un VIPS que había en la calle O´Donnell, era parada obligatoria para actualizar las colecciones de Tintín y de Astérix y Obélix colecciones que aún conservo y que, seguro que la siniestra ideología woke cancelaría y tacharía con todo tipo de calumnias, pero que a mí me parecen obras maestras.

                De estas dos papelerías o librerías de Tarancón, proceden dos de las mejores colecciones que tengo. En un caso, se trata de una serie de libros de pasta blanda, de color blanco, de la editorial Planeta bajo el título de Clásicos Juveniles y que reúne varios títulos de Julio Verne y de Emilio Salgari. Estos llegaron en Navidad, en Nochebuena concretamente y ahí siguen: Cinco semanas en globo, Los hijos del Capitán Grant, Miguel Strogoff, Sandokan, El León de Damasco…y en otro caso, son también títulos de Julio Verne, en este caso libros de pasta dura, de color azul, de la editorial Orbis y aquí tenemos La Isla Misteriosa, Matías Sandorf, El Rayo Verde…Estas colecciones junto con otra, que no recuerdo muy bien dónde la compraron mis padres y que se llama Biblioteca Mundial de Grandes Aventuras con títulos como Ivanhoe, Robin Hood, El Talismán, El Prisionero de Zenda, me parecen tesoros, de lectura obligada. De nuevo, seguro que muchas de ellas ahora canceladas por no adaptarse a lo políticamente correcto…pero con esas historias se te abrían los ojos a un montón de cosas…traiciones, intrigas, misterio, amor, muerte, amistad, esfuerzo…

                Hay que dedicar tiempo a leer, y no como ahora, que vemos en algunas ediciones digitales de periódicos el tiempo estimado de lectura de un artículo. ¿Estamos gilipollas? No todo es inmediato, no todo puede ser “para ya”. Una historia, una idea, un concepto, un razonamiento debe ser madurado, elaborado…con tiempo; leer y sobre todo el aprovechamiento de la lectura no puede estar supeditado a este tipo de condicionantes, “si me lleva más de 5 minutos, paso”. Y relacionado con todo esto, otra idea fundamental, hay que dedicar tiempo a la escritura, no podemos caer en la tentación de que las nuevas herramientas de IA nos suplanten en todo, que anulen lo que nos hace ser diferentes…el ser creativos. Buscar una idea, trabajarla, frustrarse, repetir, volver a empezar.

                Es cierto que las nuevas herramientas hacen todo más fácil, antes para buscar cualquier información de cualquier tema necesitabas ir a la biblioteca, buscar el libro adecuado y leer varias páginas hasta que encontrabas lo que te interesaba o necesitabas. Ahora no, cualquiera desde su móvil puede acceder a cantidades ingentes de información, muy variada, diversa, actualizada en un segundo. Pero no nos confundamos, el que tengamos un mayor acceso no nos está sirviendo para ser más críticos, ni más reflexivos, ni más maduros en nuestras ideas… ya no leemos ni siquiera escribimos, porque ¡para qué hacerlo, si la IA lo puede hacer por mí! De modo que renunciamos, voluntariamente sin lucha, a lo que durante tantos años fue un anhelo de las personas…que el conocimiento y sobre todo las ventajas que aporta el conocimiento estuviera accesible, y que no fuera un privilegio. Nos da pereza escribir, leer…y pensar, y entonces ocurrirá que alguien dirá “ya pienso yo por ti” y estaremos desarmados e indefensos, y podemos ver claros ejemplos de ellos en el peso que las opiniones vertidas por supuestos “expertos” salidos de las redes sociales tienen sobre nosotros.

                En definitiva, sigamos celebrando el día del Libro, y leyendo, y disfrutando de tantísimas historias que nos ofrecen, que nos permiten conocer lugares lejanos a veces reales a veces imaginarios, pero que en todo caso enriquecen y que nos permitirán como digo protegernos frente al charlatán y al manipulador.