Durante nueve jornadas, grupos, principalmente de mujeres hacen a pie el recorrido desde el casco urbano hasta el Santuario, para cumplir con la tradición, rindiendo pleitesía ante la Imagen de Riansares.
A la espera de que se haga realidad un carril de seguridad para los viandantes en el recorrido de las “cuestas”
Es una costumbre, una tradición ancestral que algunos historiadores sitúan en le época de Fernando Muñoz y el matrimonio con la Reina Regente Maria Cristina, hacia 1835-1840. La devoción que la familia Muñoz Sánchez, sentían por la Virgen, cuya imagen se veneraba en el Santuario y a la que, el mas tarde Duque de Riansares concedió el patronazgo en detrimento de los mártires Víctor y Corona, hasta entonces patronos de la ciudad. De esa época, al parecer, tambien las procesiones romeras de traída de la imagen (15 de agosto) y llevada (28 de Enero) que se conservan. Los vecinos y vecinas que sentía la llamada de la fe y dedicaban pleitesía a Virgen que dice la leyenda se apareció junto al rio “ánsares” a un pastor de nombre tambien Fernando, no dudaron en comenzar su “peregrinar” al lugar donde se dice hizo su “aparición” sobre una higuera que en el ábside del Santuario sujeta la imagen de la virgen de los ánsares.
Ese peregrinar se convierte en las clásica “novenas”. Un acto de fe y devoción, en el que de generación en generación se ha ido trasladando y que si bien desde el 28 de enero, fecha en la que se encuentra ya la imagen de la Virgen de Riansares en su Ermita santuario, es a partir de mayo y hasta el 15 de agosto cuando se intensifican las visitas con este ritual.
Se trata de cubrir a pie, andando en grupo mas o menos numeroso, no faltan alguna de manera individual desde el caso antiguo por la “carretera de las cuevas”, antigua carretera de Cuenca hasta el Santuario a pie, rezando el rosario. A la llegada, la “novena” con una oración particular para cada uno de los nueve días, los Ave Maria, una oración de “despedida” todos los días la mismas y peticiones del día por ese “sacrificio” de haber realizado a pie el trayecto. Se realizan en ocasiones, por ofrenda especial para alguna “petición” o en agradecimiento de alguna “gracia o don” en nombre propios o por terceras personas.
Para el regreso, lo habitual, haber quedado con algún familiar y vehículos para hacerlo con el medio de comunicación adecuado. No faltan quienes regresan al pueblo a pie tambien, pero son los y las menos.
En los últimos años, posiblemente por el esfuerzo que hay que realizar en los últimos km. En concreto en la “Cuesta de la Virgen”, con un pronunciado desnivel de sobre un10% en apenas 2 km., se ha va imponiendo quienes llegan a la mitad del camino, al inicio de esa vertiente, con vehículo, inician el ascenso mas frecos@ y regresan de nuevo andando, pero ahora es descender, después de la lectura de la novena.
Es por ello, que durante esta época, sobre todo en horario de mañana, primera hora y tarde al anochecer a la puesta del sol incluso, se incrementa el numero de peatones por los casi 5 km de asfalto que desde hace unos años es competencia municipal. Precisamente esa parte de la antigua carretera de Cuenca, desde hace muchas décadas ha sido objeto de proyectos, que hasta el momento no se ha hecho realidad. Ya en el inicio de la década de los 80, lo recogía la revista local Malena, se proyectó un “carril bici de ida y vuelta a la ermita” para dar seguridad a estos actos marianos en esa ruta, entre enero y agosto. Desde entonces, casi todos los Ayuntamientos han pensado en ello, pero hasta el momento, la carretera “es un espacio compartido” con limites de velocidad, que no siempre se cumple y con riesgo continuado de accidente, por fortuna no hay que lamentar hasta el momento.
El último proyecto con fondos de Diputación Provincial parecía ser el definitivo, al menos para comenzar los trabajos de ese carril, esa zona que diera seguridad a peatones e incluso bicicletas, que al margen de la calzada se pudiera construir, pero de momento, pese a celebrar el pasado año ya un pleno de “urgencia” había dotación presupuestaria de Diputación, al parecer, todo sigue igual, sin comenzar a desarrollar ese carril que diera la seguridad que cuando, como ahora los grupos realizan las “novenas” siguen sin tener, aunque eso si, se extreman las precauciones máximas en todo momento.




















